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THE NEW YORK TIMES

36 horas en Martha’s Vineyard, Massachusetts

En la Costa Este de Estados Unidos, hay una isla alejada del bullicio y de gran belleza natural. Se trata de un mágico lugar en el que podrás apreciar lo mejor de la era colonial de Norteamérica. 
The New York Times
06 agosto 2015 22:26 Última actualización 07 agosto 2015 5:0
Estados Unidos

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Este verano se cumplen 40 años desde que la película Jaws, de Steven Spielberg, hizo famosa a Martha’s Vineyard, poniendo en marcha la inexorable transformación de la isla de remoto paraíso de hippies y artistas a lugar predilecto de alto perfil de celebridades y presidentes. Sí, en verano puede ser difícil hacer reservaciones para cenar y para los transbordadores, y el tráfico pone a prueba el humor. Pero lo que no ha cambiado es lo que hace que esta isla sea tan mágica: una pasmosa belleza natural, un rico patrimonio étnico y un vibrante paisaje cultural.

1
Viernes

2 p.m.
Ciudad de tiendas de campaña

Desde el muelle de Oak Bluffs, la verde extensión de Ocean Park rodeada por ornamentadas casas victorianas se parece mucho al bullicioso centro vacacional que era hace más de 130 años. Después fue llamado Cottage City, por el retiro metodista anual que pasó de unos cuantos devotos que acampaban en tiendas de campaña a cientos de casitas de campo construidas alrededor de un tabernáculo. Las nostálgicas melodías de órgano que emanan del carrusel Flying Horses de 139 años de antigüedad aún pueden escucharse por encima del estruendo de la avenida Circuit mientras uno pasa frente a las tiendas de camisetas y de helados y entra al oasis del vecindario que surgió en torno a una reunión de campamento. Camine alrededor del tabernáculo circular de hierro forjado de 1879 y maravíllese con las coloridas casitas de campo estilo carpintero gótico.

5 p.m.
Natación y bocadillos


Las suaves olas de la playa State en Nantucket Sound la hacen un buen lugar para nadar. Traiga sushi de la vecina Lookout Tavern o almejas enteras fritas de Giordano’s y cerveza helada local Bad Martha’s u Offshore de Jim’s Package Store. Sobre Beach Road, entre Oak Bluffs y Edgartown, está el Gran Puente, también conocido como Puente Jaws (apareció en la película), donde saltar al agua con la marea alta, preferiblemente entre fanfarrias, es un rito de verano. Al otro lado de la carretera, gente en kayaks y paddleboards y entusiastas de la pesca de mariscos navegan por las aguas del estanque Sengekontacket.

7:45 p.m.
Red Cat y más allá


Entrar a Red Cat Kitchen, en Oak Bluffs, se siente como ir a la casa de un amigo a cenar, ya sea que se siente en la veranda bajo faroles chinos o adentro, rodeado por arte local y excelente música. El chef Ben deForest sirve los favoritos del ilustre pasado de su restaurante – incluyendo el Island Fresca, una mezcla de elote, jitomates, albahaca y queso parmesano – y sensacionales platillos nuevos como jitomates dorados fritos con ensalada de langosta. El menú cambia frecuentemente. Después inspeccione los whiskeys estadounidenses en la nueva taberna gastronómica 20byNine, o disfrute de un coctel mientras escucha jazz o música acústica en Park Corner Bistro. En el oscuro y estridente Ritz puede bailar como loco con grupos locales, mientras que Lola’s, un sitio con mucho estilo ubicado en Island Inn Road, alberga bailes los fines de semana con ritmos soul y R & B.

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1
Sábado

8:30 a.m.
Bomba de desayuno

Desde que Gina Stanley tomó el control en el año 2000 de Art Cliff Diner, un comedor de 72 años de antigüedad ubicado en Vineyard Haven, este restaurante retro con barras para almorzar y bancas giratorias se ha vuelto un favorito. El Bull’s Eye (pasteles de bacalao con huevos preparados al gusto, rúcula, picante salsa holandesa) y el pan tostado cubierto con almendras son dos motivos por los que las filas pueden ser largas.

Medio día
No más Gay Head


Aquinnah es el nombre de la tierra tribal wampanoag, anteriormente conocida como Gay Head por sus coloridos acantilados de arcilla. La vista desde el mirador por encima de las tiendas del Aquinnah Circle es dramática: los acantilados lloran arcilla hacia la playa, que está cubierta con enormes rocas – “erráticos” – depositadas por los glaciares en retirada. El Faro de Gay Head acaparó titulares en mayo cuando fue movido 39 metros más atrás en la ladera erosionada donde estuvo desde 1856. Camine cuesta abajo sobre una senda panorámica hasta la hermosa playa Moshup, nombrada en honor a una leyenda wampanoag. Se permite nadar desnudo, pero no tocar la arcilla.

3 p.m.
Gran bahía


La reserva Great Rock Bight lo tiene todo: excursionismo, vistas, playa y natación. El sendero circular de 2.4 kilómetros serpentea entre un terreno principalmente boscoso con atisbos de azul a través de las hayas al acercarse a las vistas espectaculares hacia el otro lado de Vineyard Sound y Elizabeth Islands. También encontrará un lugar sobre la Senda Patrimonial Afroamericana Vineyard: una placa que recuerda a Rebecca, una esclava casada con el wampanoag Elisha Amos, quien vivió aquí. Los escalones llevan a la playa, donde podrá nadar hacia la Gran Roca.

5 p.m.
Langosta y ocaso


La histórica localidad portuaria de Menemsha es el alma y corazón de la industria pesquera comercial de la isla. Los dos mercados de mariscos de operación familiar que están sobre el muelle Dutcher se ubican al borde del agua, donde los barcos descargan su botín. Recorra el muelle para ver las embarcaciones, especialmente el jubilado Unicornio, perteneciente a la familia Mayhew que arponeó peces espada durante generaciones. Disfrute una sopa de almejas sobre la cubierta de Home Port, o pida una humeante langosta en Larsen’s Fish Market y camine unos pasos hacia la playa (un lugar favorito para ver los ocasos) para saborear una experiencia de Vineyard por antonomasia.

8 p.m.
Port Hunter


Pese a haber nombrado a su restaurante en honor a un naufragio, los dueños de Port Hunter – los hermanos locales Patrick y Ted Courtney – han visto solo el éxito desde que inauguraron en 2012. Pinturas náuticas y detalles marinos complementan el menú centrado en pescados y mariscos, que pudiera incluir mejillones Chatham en salsa de curry con focaccia para remojar, y coles de Bruselas Búfalo con mousse de queso azul. Quédese para la música en vivo, o camine sobre la calle Main hacia Atlantic Fish and Chop House en busca de un ambiente de bar y baile. En el muelle observe a los pescadores “cribar” calamares.

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1
Domingo

9 a.m.
Comida de avión y oleaje


El restaurante Right Fork Diner está junto al campo aéreo Katama, en el extremo sureste de la isla. Siéntese adentro o en la cubierta; de cualquier forma tendrá un lugar de primera fila para presenciar la actividad de los biplanos y los campos de pasto. Pero los panqueques de arándano con suero de leche y el PBLT (panza de cerdo ahumada, jitomate, lechuga y aioli en pan de levadura) son de los principales atractivos del lugar. Cerca, la playa South Beach atrae una multitud con su poderoso oleaje y el ocasional avistamiento de focas. Ahora puede caminar desde South Beach hasta Chappaquiddick, que durante siglos ha sido intermitentemente una isla debido a las fluctuaciones en los patrones de la marea. En abril, la playa barrera finalmente se fusionó con “Chappy”, permitiendo el paso peatonal y de vehículos.

1 p.m.
Almuerzo y vista


Refrésquese en Among the Flowers Cafe, a una cuadra del muelle Edgartown, con ensaladas como la Powerhouse (col rizada, espinaca, bayas, almendras y queso feta), tortillas de huevo, emparedados y más, en un ambiente relajado con un sombreado patio de ladrillos. Gran parte del centro es un distrito del Monumento Histórico Nacional. La industria ballenera prosperó en Edgartown entre 1820 y 1865, cuando se construyeron estructuras tan majestuosas como la Antigua Iglesia Ballenera y la adyacente Casa Dr. Daniel Fisher. Ésta contrasta con el humilde Museo Casa Vincent detrás de ella, de alrededor de 1672. El Museo Martha’s Vineyard tiene muchas exhibiciones excelentes que muestran la historia de la isla. Camine sobre la calle North Water hacia el Harbor View Hotel. Desde ahí, la vista hacia el Faro Edgartown, el puerto y más allá es perfecta para las fotos.

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