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36 horas en Estambul, lado asiático

Cruzando el Bósforo yace el más despreocupado lado asiático, una parte de la ciudad más verde, más limpia y más conservadora que ofrece su propia mezcla de palacios otomanes, cocina sabrosa y sofisticada vida nocturna.
The New York Times
03 septiembre 2015 19:59 Última actualización 04 septiembre 2015 5:0
Aquí ha sucedido toda la historia entre Asia y Europa, la vieja Constantinopla se deja seducir al mismo tiempo que seduce. (The New York Times)

Aquí ha sucedido toda la historia entre Asia y Europa, la vieja Constantinopla se deja seducir al mismo tiempo que seduce. (The New York Times)

Las filas para entrar a sitios importantes en el lado europeo pueden alargarse durante horas. Cruzando el Bósforo yace el más despreocupado lado asiático, una parte de la ciudad más verde, más limpia y más conservadora que ofrece su propia mezcla de palacios otomanes, cocina sabrosa y sofisticada vida nocturna.

Montañosos caminos en bosques de pinos de ex pueblos de pescadores ofrecen oportunidades para quemar los baclava, mientras que sombreados jardines para tomar el té abundan para los que prefieran relajarse con vista al agua.

1
VIERNES

2 p.m.
Mansión verde
Abbas Hilmi Pasha, el gobernador de Egipto, recibió más que un título de su sultán otomán; también obtuvo permiso para construir una elegante casa de verano en 1907 en el arbolado vecindario de Beykoz. El Palacio Khedive, o Hidiv Kasri en turco, actualmente es la pieza central de un parque con sendas pavimentadas y restaurantes y cafeterías ubicados entre rosedales y caminos alineados con pinos. La propiedad está decorada con alocadas esculturas de ardillas gigantes y la ocasional estatua de canguro. Se observan influencias Art nouveau en el vidrio entintado y azulejos cerámicos del palacio, y pilares de mármol rodean una fuente en el vestíbulo. Sobre la amplia veranda, familias saborean su pudín de cereza y café.

7 p.m.
Tenedor con vistas
Los espectáculos de luces naturales y hechas por el hombre en ningún lugar se ven mejor que desde la terraza de Tapasuma, un restaurante situado dentro del hotel Sumahan on the Water. Conforme la luz de luna se intensifica sobre el agua, las luces destellantes del Primer Puente del Bósforo cambian de blanco o amarillo a rosa o azul, incluso turquesa. El menú estacional es internacional con giro turco. Empiece con el pollo circasiano con nueces o con una brocheta de carne de res cubierta de ajonjolí y crema para untar de Roquefort, después avance a un guiso con sábalo de mar o un filete marinado de carne de res. Termine con tres tipos de arroz con leche turcos: de agua de rosa, bayas y almáciga. O pruebe la halva de sémola con peras caramelizadas y helado de vainilla. Bébase su cabernet-merlot Sevilen Isabey conforme cae la noche.

Estambul
1
SÁBADO

9 a.m.
El imperio se vuelve a extender
No es el Topkapi, pese a estar casi tan profusamente decorado, pero el Palacio Beylerbeyi del siglo XIX es un impresionante edificio otomano imperial con candelabros de cristal Baccarat, grandiosas escaleras, porcelana Yildiz, alfombras Hereke y una fuente interna de mármol con tallados de delfines retozando. Alguna vez albergó visitas de la realeza europea, y se dice que su último huésped oficial que se quedó una noche fue Mustafá Kemal Ataturk, fundador de la república turca.

11 a.m.
Una mezcla de creencias
La colonia artística de Kuzguncuk alguna vez fue crisol de culturas y presume de una mezquita y una sinagoga, además de iglesias griegas ortodoxas y armenias, junto con una cosecha de hermosos cafés. Filas de coloridas casas de madera con balcones tallados como de casa de jengibre han convertido a esta zona en un destino para nuevas novias que llegan remolcando fotógrafos. Recuerdos de diseñadores locales alinean los estantes en Bir Kuzguncuk Dukkani, como los separadores de libro hechos con palitos de paleta pintados de Ayse Durukan, o las bolsitas fabricadas con materiales reciclados de la cooperativa Cop Madam, que emplea y empodera a amas de casa turcas.

Medio día
Meze de medio día
La costa del Bósforo está llena de lugares caros que ofrecen platos de mariscos frescos. Para una comida en Kuzguncuk a precios más amigables, adéntrese algunas cuadras hasta Kosinitza para saborear platos chicos como anchoas frescas en compota de tomate picante o trozos de besugo en mostaza avinagrada. Puede disfrutar de una comida aún más casual en el diminuto Kuzguncuk Balikcisi, donde la sopa de pescado es barata y también los pescados de temporada.

2 p.m.
Pabellones lejanos
Tome un taxi hacia Buyuk Camlica, un respiro favorecido por turcos y turistas del Golfo Arábigo vestidos conservadoramente, situado en una colina cerca de donde el Presidente Recep Tayyip Erdogan está construyendo una mezquita destinada a dominar el horizonte del lado asiático. Aquí, en el punto más alto de Estambul, a casi 260 metros sobre el nivel del mar, la vista, que muestra casi todos los rincones del Bósforo, ha inspirado a escritores como Lord Byron y Lady Mary Wortley Montagu.

4 p.m.
Idilio de matiné
Otro viaje en taxi lo lleva más al sur hasta Kadikoy, un sitio más de moda, y a la diminuta Casa de Ópera Sureyya. Aquí, la Ópera Estatal y Ballet de Estambul presenta clásicos europeos de artistas como Verdi y Rossini los sábados por la tarde y también ha presentado obras turcas como el ballet de dos actos Hurrem Sultan, que trata de Solimán El Magnífico y su intrigante novia.

6 p.m.
Beba y compre
Explore el patrimonio vitivinícola de Anatolia probando una copa de blanco sultanilla conforme su aroma a cítricos y manzanas verdes compite con el jazmín del aire en el jardín cubierto de viñas de Viktor Levi Sarap Evi. La barra de vinos, fundada en el lado europeo en 1914, abrió su rama asiática en 2002. Inspeccione artículos como jabón de aceite de oliva y pendientes hechos con madera de olivo en Cicekisleri, la tienda de regalos que está a la vuelta de la esquina.

8 p.m.
Comida confiable
Es difícil encontrar una cena más fascinante que la de las mesas de la acera de cualquier filial de Ciya, el popular puesto de avanzada de la casi olvidada cocina de Anatolia. En la que está en Gunesli Bahce Sokak 38A opte por especialidades de temporada como kebab de trufas, en el otoño; cabrito asado, en primavera, o cerezas agrias y albóndigas de res en verano. El postre de avellanas en conserva, con cáscara suavizada y todo, se sirve todo el año.

10 p.m.
Saltando de bar en bar
Los alquileres más baratos atraen una multitud estudiantil a Kadikoy, y este tipo de gente tiende a atraer una vida nocturna activa, como es el caso alrededor de la Calle Kadife, conocida como Barlar Sokak, o Calle de Bares. Sitios confiables como Karga y Arka Oda siempre son una buena apuesta, pero la vieja casa griega del No. 10 ofrece la oportunidad de visitar tres sitios en el mismo edificio. Las paredes de ladrillo aparente, pisos de roble gastado y suave iluminación de Trip cautivan a una clientela de veinte y treintañeros que izan pintas de cerveza de barril Bomonti. Escaleras arriba, Stereogun apela a los más jóvenes, mientras que abajo, en Hera, hay una onda retro con una clientela de más edad vestida a la moda que se mece al ritmo de pistas de música alternativa junto al anuncio publicitario de una fiesta I heart the ‘90s. Las aves nocturnas pueden rodearse del palpitante ritmo de 360 East en el techo del hotel DoubleTree Moda .

Estambul
1
DOMINGO

Medio día
Cosa de costa
La franja de costa alrededor del vecindario Moda alguna vez fue casa de comerciantes navieros ricos, y la sensación de gente adinerada todavía se siente con sus clubes privados y puerto deportivo. Tome un humilde desayuno costero con té y simit (pan cubierto con ajonjolí) antes de subirse a un taxi o a un dolmus (microbús) con dirección a Bagdat Caddesi, la respuesta del lado asiático a los Campos Elíseos, con boutiques finas y cafeterías en las aceras. En el vecino Suadiye, admire el exterior de madera de ornato en Vakko, y después entre para echar un ojo a las finas bufandas de seda y durables billeteras de piel de cordero.

2 p.m.
Sintiéndose maravilloso
Moda alberga uno de los museos más peculiares de Estambul, esta ciudad en la que parce ha sucedido toda la historia entre Oriente Medio y Europa: la Casa Museo Baris Manco, un santuario a la adorada estrella de rock de Turquía que vivió ahí hasta su muerte en 1999. Afuera de la estructura estilo victoriana hay un portón de bronce tipo Graceland que muestra similitud. Las esculturas de verduras del patio se relacionan con su exitosa canción de amor, “Domates, Biber, Patlican” (“Tomates, Pimientos, Berenjena”). Adentro hay una escalera pintada para asemejarse a teclas de piano y su colección de instrumentos musicales, trajes poco convencionales y psicodélicas corbatas de moño.

Estambul
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