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THE NEW YORK TIMES

36 horas en el Barrio Coreano de Los Ángeles

El paso del tiempo ha convertido a este pequeño barrio en un lugar de vanguardia en el cual podrás disfrutar un bello patrimonio arquitectónico y una diversión nocturna inigualable. 
The New York Times
19 febrero 2015 18:45 Última actualización 20 febrero 2015 5:0
Los Ángeles

Los Ángeles, el lugar donde la noche nunca duerme. (NYT)

El antídoto para la fiebre de temporada de Hollywood de los premios de la Academia está a unas cuantas cuadras de distancia, en el Barrio Coreano.

Es difícil imaginarse que hace dos décadas, K-Town haya sido un punto álgido de los disturbios en Los Ángeles: un distrito de alquileres bajos envuelto en llamas. Actualmente, esta desparramada comunidad de 7.7 kilómetros cuadrados al oeste del centro se ha convertido en una de las áreas más modernas de la ciudad gracias a la continua renovación de su rico patrimonio arquitectónico.

1
Viernes

5 p.m.

CAFÉ Y CHOQUE CULTURAL

El viejo Los Ángeles y la nueva Corea chocan en Chapman Plaza, un aluvión de tiendas asiáticas de café, boutiques, cafeterías, discos y lugares de karaoke, todo dentro de un complejo de 1929 de torres estilo renacimiento español, vidrio entintado, rejas moriscas y uno de los patios más peculiares de la ciudad. Absórbalo todo desde la terraza de la cafetería Lighthouse Waffles & Cake con té de pétalos de rosa para acompañar una rebanada de pastel de terciopelo. Cruce el patio para comprar en Collette una moderna falda coreana gris con mallas o un suéter blanco con estampado de animales, u observe la fabulosamente incongruente noria coreana de la Plaza mientras se consiente en Toe Bang con un arrollado de huevo estilo coreano y tortilla de huevo con kimchi.

7 p.m.

FESTÍN COREANO

Los angelinos debaten interminablemente dónde encontrar la mejor carne asada coreana, pero a juzgar por las fotos de celebridades en la pared y el gentío de conocedores asiáticos que atiborran este restaurante de centro comercial, Park’s es un ganador. Únase a los perpetuos grupos de familias locales, asalariados y hipsters de la ciudad mientras hablan frente a parrillas abiertas centradas en cada mesa donde meseros hípercinéticos cocinan, por ejemplo, bulgogi de res, camarones y pulpos acompañados de una decena de guarniciones de kimchi, pasta de chile, verduras de raíz en salmuera y otros acompañamientos sabrosos. El espíritu de gozo es ayudado por una impresionante carta de vinos y cubetas de hielo con cerveza.

11 p.m.

KARAOKE DE CONFIANZA

Entre por el lado del estacionamiento de un oscurecido edificio de oficinas sobre Wilshire, pase frente al guardia de seguridad que está en el escritorio de acero y tome el elevador hacia el Palm Tree Café, en el cuarto piso, que cobija bares débilmente iluminados y un restaurante donde a veces se ignoran las leyes que prohíben fumar. Sabrá que ha hecho algo bien si repentinamente sus tragos vienen acompañados de platos rebosantes de fruta recién cortada. Pero tal vez la mejor parte de Palm Tree sea vagar por sus corredores alineados con 20 cuartos privados de karaoke donde empresarios de aspecto serio se convierten en divas gritonas frente a servicios de botellas y videos que muestran todo tipo de cosas, desde baladas románticas filipinas y hip-hop gangsta coreano hasta Coldplay.

Los Ángeles

   

1
Sábado

11 a.m.

LLAMADA DESPERTADORA DE NEÓN

Incluso sobre Western Avenue, una de las secciones más coloridas de K-Town, Iota Brew Café destaca como cubo de Rubik, con arte pop en las paredes, videos K-Pop proyectados en los rincones y jóvenes llamativamente vestidos obsesionados con sus teléfonos inteligentes, o con el tablero de ajedrez a computadora en pantalla plana que cuelga sobre un grupo de mesas. El arcoíris de crepas, waffles de moca, cruasanes de soja verde y hojaldres es inspirador, pero lo mejor de Iota es el café.

2 p.m.

GOLF SURREALISTA

Llame a su Arnold Palmer urbano lanzando pelotas de golf entre una cuadra de rascacielos en Aroma Spa & Sports, un campo de práctica de 137 metros rodeado por hectáreas de mallas verdes. Puede pasar un par de hipnóticas horas con una canasta de 180 pelotas y palos. Los menos interesados en batir el brazo apuntando a las banderas y a las dianas pueden escapar al spa adyacente para disfrutar de baños calientes, saunas y una rigurosa exfoliación corporal coreana.

4 p.m.

ESTILO GANGNAM

¿Lentes color neón con mucho glamour? ¿Sombreros de sol estilo retro? ¿Hello Kitty de todo? Estos y otros tesoros pueden descubrirse en Koreatown Plaza, una plaza comercial de la década de 1980 con marcas finas, supermercados exóticos y tiendas de jugo que se sentirían como en casa en vecindarios elegantes del sur de Seúl. Sumándose al exótico atractivo figura el patio de comida de abajo, atestado de tiendas coreanas de fideos y pastelerías que venden hojaldres rellenos de crema y lattes de batata como bocadillos dignos de Gangnam.

7 p.m.

GRILLOS Y MEZCAL

Pudiera sorprender que la población más grande de K-Town sea latina, pero ese hecho en ninguna otra parte es más evidente que en Guelaguetza, un santuario a la cocina oaxaqueña pintado de naranja con pisos de concreto en toda su gloria de mole, incluyendo cabrito asado, nopal asado y grillos salteados. Esta cocina del sur de México viene acompañada de una prodigiosa lista del licor de agave de Oaxaca, el mezcal; una de las versiones más etéreas es un preparado frutal aunque ahumado destilado por amigos del dueño que se llama El Silencio, un irónico acompañamiento para el grupo de salsa que toca a todo gas.

9 p.m.

ESPLENDOR ART DECO

Pocos lugares encarnan mejor la época de oro art deco de Los Ángeles que el Edificio Pellissier verde esmeralda de la década de 1930 que se eleva sobre el teatro Wiltern, cuyo vestíbulo con azulejos de terrazo y auditorio con techo estrellado estaban destinados a la bola de demolición antes que interviniera la ira pública. Ahora es uno de los espacios preeminentes de la ciudad para presentaciones.

11 p.m.

INSUMERGIBLE

El Ambassador Hotel, el hito de K-Town donde Robert F. Kennedy fue asesinado, fue demolido hace casi una década para abrir paso a una escuela preparatoria y una plaza conmemorativa en honor al senador asesinado. Pero HMS Bounty, directamente del otro lado de Wilshire, ha flotado durante más de medio siglo. Esta taberna de ambientación náutica es un buque acogedor privado de luz del sol que sirve aguardiente o ron con agua desde una barra con forma de barco donde, de acuerdo con las placas de las paredes, alguna vez festejó gente como Winston Churchill, William Randolph Hearst y Jack Webb. Por la noche, el lugar se llena con una mezcla de jóvenes y bellos, gente vieja local y personas trajeadas que alinean los cubículos de piel roja.

HMS Bounty

    

1
Domingo

11 a.m.

CAFÉ EN EL VESTÍBULO

A Roy Choi, un empresario de carros de comida nacido en Seúl, le dieron un nuevo número en el recientemente inaugurado Line Hotel con el café del vestíbulo, llamado simplemente Café. Desparrámese en el vestíbulo estilo brutalista u observe el teatro callejero que es el Wilshire Boulevard desde la terraza del café, sobre la acera, mientras come congee (avivado con cacahuates, ajo frito y un huevo) o cruasán horneado y bollos de frijoles rojos, bajados con jugo fresco de melón y expreso de horchata. Es una comida que, como el vecindario, cubre varios continentes.

1 p.m.

ESPECTÁCULO EXTRAVAGANTE DE SPA

Siga a las familias coreanas locales y a los amantes de la moda de Hollywood y Malibu conocedores de precios hacia el vasto templo de relajación de 24 horas Wi Spa, una laberinto de varios pisos de saunas de sal, arcilla, jade y hielo. Si realmente quiere sudar, pruebe el tradicional bulgama abovedado. El centro social del spa es un extenso salón con varias generaciones reclinándose mientras comen especialidades como sopa udon con verduras en salmue y misutgaru, una adictiva y deliciosa malteada con múltiples cereales. Baje las escaleras para un masaje que conlleva ser sobado con los pies de una masajista agarrada a una barra suspendida sobre la mesa de masajes.

Los Ángeles
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