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THE NEW YORK TIMES

36 horas en Dublín

Irlanda es un país que actualmente vive en plena recuperación económica. Sin embargo, su atractivo turístico y cultural sigue siendo de primer nivel. Ésta es una guía en la que podrás leer lo mejor que tiene para ti la capital Dublín.
The New York Times
20 noviembre 2014 20:21 Última actualización 21 noviembre 2014 5:0
La arquitectura es uno de los mayores atractivos de Dublín. (NYT)

La arquitectura es uno de los mayores atractivos de Dublín. (NYT)

Dublín ha experimentado un tumultuoso cambio durante las últimas décadas, desde los años del Tigre Celta, cuando los BMW eran de rigor, hasta la depresión post crisis, cuando la cacofonía de la incesante construcción repentinamente se silenció.

Actualmente están emergiendo señales de recuperación económica, pero es una ola de afluencia más refinada que lo que ofrecieron los llamativos años de auge. La ciudad está encontrando una nueva forma de existir, ni ostentosa con riqueza ni sumisa por la deuda.

1
Viernes

3 p.m.

EMPIECE EN EL PANTANO

El Museo Nacional de Irlanda, sobre la calle Kildare Street, es digno de múltiples visitas gracias a una bien señalizada colección arqueológica que provee un excelente telón de fondo para una visita a Irlanda. Joyería de oro de la Edad de Bronce desenterrada cortando turba, espadas vikingas y herramientas medievales de agricultura se exhiben en esta elegantemente decorada estructura palladiana que data de 1890. Sin embargo, las estrellas de la muestra son “la gente del pantano”; cuerpos conservados de hombres asesinados (presumiblemente sacrificados) lanzados a turberas durante la Edad de Hierro. Las propiedades conservadoras de los pantanos garantizaron que los cuerpos se encuentren en una condición notable; uno de ellos aún tiene casi toda la cabeza llena de pelo crispado.

5:30 p.m.

ARTE EN BARRIL

El paisaje de cervezas artesanales ha explotado durante los últimos años, con botellas de lagers, ales, stouts y sidras irlandesas ahora como elementos típicos en casi todos los abrevaderos de la ciudad. Para una de las selecciones más grandes de cervezas artesanales vaya a "Against the Grain", un pub sencillo y sin pretensiones localizado sobre la calle Wexford Street con cientos de ofertas, incluyendo botellas irlandesas de O’Hara’s, Eight Degrees Brewing y Mac Ivors.

10:30 p.m.

TRAGO DE MADRUGADA

"Fallon & Byrne", un híbrido entre patio de comidas, delicatessen, restaurante y vinoteca situado en una ex central telefónica que se especializa en productos de alta calidad y comida artesanal. El sótano alberga la bodega de vinos, un espacio chic social donde puede tomar botellas de los estantes que alinean las paredes y disfrutarlas en las mesas comunales esparcidas en la acogedora sala, junto con un menú de botanas de bar como queso, crostini y ostiones.

Dublín

   

1
Sábado

10:30 a.m.

CATEDRAL MEDIEVAL

Gran parte de la historia de Irlanda puede leerse en la Catedral de la Iglesia de Cristo, que se remonta aproximadamente al año 1030. Guillermo de Orange vino para dar gracias luego de garantizar la ascendencia protestante en la Batalla de Boyne; alberga la tumba de Strongbow, y partes de la serie de televisión The Tudors fueron filmadas adentro. La cripta medieval está llena de tesoros, incluyendo un gato y una rata momificados descubiertos atrapados en un órgano (tan icónicos que fueron merecedores de una mención en Finnegans Wake, de James Joyce). El recorrido por el campanario provee una hermosa vista desde la cima y una mirada de cerca a los arbotantes, así como la oportunidad de hacer el intento por doblar las campanas.

Si quiere remontarse aún más en el tiempo, compre el boleto combinado que incluye al museo Dublinia, la “experiencia” vikinga conectada por un puente con la Iglesia de Cristo, donde exhibiciones cursis aunque entretenidas imparten una extraordinaria cantidad de información sobre los inicios de Dublín como asentamiento vikingo.

1:30 p.m.

BICICLETAS POR LOS PUENTES

Dublín recibió un programa de bicicletas compartidas en 2009, y su enorme popularidad ha llevado a la creación de un número de bicisendas en el centro de la ciudad y a una cultura amigable con los ciclistas. Alquile una bicicleta en una de las muchas estaciones y pedalee por los bancos del río Liffey, que parte la ciudad. Pare en uno de los famosos puentes de la ciudad, cada uno con una historia: el Ha’penny (el primer puente peatonal de la ciudad; el pago por cruzarlo alguna vez costó medio centavo), el O’Connell (parte de la vida de Dublín desde 1794 y que según se dice es único en Europa por ser más ancho que largo), y el más nuevo, el Rosie Hackett (nombrado así por una activista sindical que participó en el Bloqueo de 1913 y en el Levantamiento de Pascua de 1916, y el primero en ser nombrado en honor a una mujer desde 1792).

3 p.m.

TÓMESE UNA GUINNESS

La cerveza artesanal quizás sea lo nuevo, pero en cualquier viaje a Dublín todavía sigue siendo obligatorio beber una pinta de “la cosa negra”. El enorme museo Guinness Storehouse, localizado entre las calles adoquinadas e imponentes edificios de la cervecería St. James’s Gate, explica cómo se elabora la stout y ofrece la historia de la compañía, junto con una selección de los conocidos anuncios publicitarios “Guinness es buena para usted”. La mejor parte de visitar el depósito llega casi al final, cuando un empleado instruye a los visitantes cómo servir correctamente una pinta de Guinness (es un método estrictamente acatado que conlleva sostener el vaso a un ángulo correcto de 45 grados y esperar 119.5 segundos antes de colmarlo).

7 p.m.

RENACIMIENTO DE RESTAURANTES

Forest Avenue es una incorporación reciente al paisaje culinario en auge de Dublín, y es posible que tenga la comida más emocionante de la ciudad. John y Sandy Wyer, los dueños, abrieron este aireado lugarcito en noviembre de 2013, y ha estado recibiendo excelentes críticas por sus menús de degustación. Platos como ensalada de cangrejo de Annagassan con salmón ahumado y calabacitas enfriadas y carpaccio de res con mayonesa de ostiones ahumados, encurtidos y rábano impresionan calladamente con su sabor e innovación. Todas las semanas aparecen cambios en el menú, pero con la comida en este estándar de altura, es otro motivo más para volver.

9 p.m.

MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA TRADICIONAL

La música en vivo está en la sangre de Dublín, pero casi los únicos acentos irlandeses que escuchará en un pub del centro de la ciudad que publiciten música tradicional están en el escenario o detrás de la barra. Deje para la campiña las interpretaciones de “The Fields of Athenry” y mejor vaya a Sugar Club, un local céntrico con calendario ecléctico de música en vivo y una vibra para amantes de la diversión.

Dublín

   

1
Domingo

11 a.m.

VAYA AL NORTE

El “lado norte” de Dublín (o sea, al norte del Liffey) tradicionalmente ha sido más de clase trabajadora que el fino lado sur. Una caminata por los alrededores ofrece un vistazo a vidas que no han cambiado mucho en medio siglo, desde vendedores ambulantes que venden fruta desde carritos para bebés hasta ancianas que arrastran sus carritos de compras con ruedas. Empiece con un café y un hojaldre casero en Brother Hubbard, una brillante y acogedora cafetería sobre Capel Street, y después recorra la calle Henry Street, el precinto de compras más importante del lado norte. En O’Connell Street, eche un ojo al elevado y plateado Chapitel de Dublín, construido para el milenio y apodado, en concordancia con el estilo clásico de Dublín, como “el tacón en el gueto”. Se localiza calle arriba desde la Oficina Postal General, cuya encarnación previa fue ocupada por los líderes de la rebelión durante el Levantamiento de Pascua de 1916.

3:30 p.m.

JUEGOS GAÉLICOS

Hay pocos “juegos gaélicos” únicos de Irlanda, y dos de ellos se juegan en el Parque Croke, el estadio de Dublín con capacidad para 82 mil 300 personas. El fútbol gaélico, que registra la mayor asistencia de cualquier deporte de Irlanda, se juega con una pelota parecida a una de futbol que puede agarrarse con la mano y también patearse, mientras que el hurling, posiblemente el deporte de campo más rápido del mundo, usa palos de madera que se llaman hurleys y una pequeña pelota de piel que puede alcanzar velocidades de 161 kilómetros por hora. La atmósfera de domingo por la tarde dedicada a alentar equipos de toda Irlanda es insuperable.

Dublín
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