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36 horas en Boston

La nueva cara de la delicia citadina. Gracias a las aproximadamente 50 universidades del área, Boston tiene la reputación de primero dar paso a los estudios, y después a la diversión.
The New York Times
24 septiembre 2015 22:25 Última actualización 25 septiembre 2015 5:0
Aquí el beisbol es sólo un extra. Todos los gustos y toda la cultura en esta preciosa ciudad. (The New York Times)

Aquí el beisbol es sólo un extra. Todos los gustos y toda la cultura en esta preciosa ciudad. (The New York Times)

Gracias a las aproximadamente 50 universidades del área, Boston tiene la reputación de primero dar paso a los estudios, y después a la diversión. Efectivamente, venerables instituciones como la Sala Sinfónica, el Museo de Bellas Artes y el edificio Faneuil Hall siguen anclando el apego de la ciudad por la música, el arte y la historia.

Pero durante los últimos años, esta pequeña gran ciudad ha emergido de su cerebral e introvertido cascarón para ofrecer una mezcla de propuestas culturales, además de un paisaje culinario en explosión.

1
VIERNES

2 p.m.
Inusualmente local
El recorrido clásico empieza en el Boston Common, que con poco más de 20 hectáreas es el parque público más antiguo de la nación y punto final de la red de espacios verdes de Frederick Law Olmsted conocida como el “Collar de Esmeralda”. Desde aquí, si la historia es lo suyo, camine los cuatro kilómetros de la Senda Libertad, que se abre paso entre 16 sitios de la era revolucionaria; desde el sitio de la Masacre de Boston, frente a la Vieja Cámara Legislativa, y la Casa de Paul Revere, en el enclave tradicionalmente italoamericano de North End, hasta el Monumento Bunker Hill, en Charlestown. Sólo siga la senda de ladrillos rojos (o pintada) hasta donde le den las piernas, quizás hasta la vieja Taberna Warren, donde George Washington y Paul Revere alguna vez brindaron con una pinta. También vale la pena visitar al adyacente Jardín Público por su escultura Make Way for Ducklings (tributo al libro ilustrado de Robert McCloskey) y por la banca que aparece en la película Good Will Hunting (actualmente monumento extraoficial al finado Robin Williams). En los meses más cálidos, deslícese en uno de los Botes Cisne del siglo XIX del Jardín; en el invierno, dé una vuelta en patines de hielo sobre la Charca de las Ranas del Common.

7:30 p.m.
Confort sureño
Además de cobijar al distrito de casas victorianas adosadas de ladrillo más grande de la nación, South End también es un lugar de nuevos y atrevidos sitios para cenar. Uno de estos lugares sencillos y caseros, con espíritu artesanal, es Gallows. Pruebe una de sus “tablas” (bocadillos acomodados sobre una tabla de madera), como la estibadora: salmón macerado en betabel con ostiones en salmuera, crème fraîche con limón y pepinillos.

10 p.m.
Noche afuera
¿Tiene espacio para música? Paradise Rock Club, anidado junto a la Universidad de Boston sobre la Commonwealth Avenue, tiene presentaciones de grupos indie y alternativos como OK Go, Of Montreal y Paul Weller. Si se siente más apacible, visite Wally’s Cafe Jazz Club. Billie Holiday, Charlie Parker y Art Blakey alguna vez tocaron en este legendario centro nocturno; en estos días, el escenario lo ocupan principalmente estudiantes del Colegio de Música Berklee y maestros locales de jazz, pero este sitio acogedor sigue teniendo vibra.

Boston
1
SÁBADO

Medio día
Dos si es por tierra, uno si es por mar
A continuación tres formas poco convencionales de entender cómo son las cosas en la tierra y en el mar. Diríjase al muelle Long Wharf y súbase a un ferri con dirección a las Islas del Puerto de Boston, un parque que comprende 34 islas y penínsulas; uno destaca la isla Georges, a 45 minutos en bote, sitio del Fuerte Warren, de la era de la Guerra Civil, donde podrá presenciar un juego clásico de béisbol, un concierto o un festival de cerveza y pasar por algunos refrigerios en el bar. Boston Duck Tours navega la ciudad (y el río Charles) en vehículos de desembarco anfibio del estilo de la II Guerra Mundial, así como personajes graciosamente disfrazados narran el paseo, que hace un zigzag desde el Museo de la Ciencia hasta el Centro Prudential y el Acuario de Nueva Inglaterra. Si un paseo en bote no es su idea de diversión, otra forma de descubrir la ciudad es alquilando una bici en el sistema compartido Hubway; en cualquier estación puede pagar pases de 24 y 72 horas con una tarjeta de crédito (hay ubicaciones por toda la ciudad).

4 p.m.
Seaport y columpios
El rápido desarrollo de Fort Point y del Distrito Seaport significa menos artistas viviendo en sus desvanes, pero más para ver y hacer. Cuando recorra el Boston HarborWalk, sobre el Canal Fort Point y frente a los ex almacenes de ladrillo de la calle Congress Street, haga una parada vespertina para recargar en Flour Bakery, tienda local de productos horneados, o compre provisiones más caras en Bee’s Knees Supply Company, un mercado, cafetería y tienda de productos delicatesen. Detrás del enorme Centro de Convenciones de Boston, la ciudad está reinventando sus espacios al aire libre en Lawn on D, un parque innovador con columpios para adultos, Wi-Fi público, una tienda de cervezas, carritos de comida, juegos gratis como bochas y Baggo, así como presentaciones en vivo; en el invierno, los eventos han incluido arte con fuego y un laberinto de hielo.

7:30 p.m.
Mariscos cerca del mar
Luces colgantes y azulejos nuevos acentúan el cavernoso espacio de vigas y ladrillo de Row 34, un almacén reconvertido. Aquí, en una de las mejores barras de mariscos crudos de la ciudad, empiece con ostiones locales como el Moon Shoal, de Barnstable, o el Island Creek, de Duxbury, y escoja entre más de dos decenas de cervezas de barril, como la Snake Eyes Farmhouse I.P.A, de Idle Hands, o la Confluence, una rubia seca con sabor a lúpulo de Allagash. Los platos principales incluyen ostiones crujientes, cremoso rollo de langosta Ethel o pescado azul asado a la sartén con tomates cherry, calabaza zephyr y berenjena quemada.

11 p.m.
Bodega de abajo
Dos sitios de reunión ubicados en sótanos muestran la gama de vida de bares sobre la costa. Por un lado está Chalet, en el subsuelo del cuasi francés Bastille Kitchen, cuyos techos bajos, velas, chimenea y candelabro con cornamenta de ciervo atraen a una clientela de moda. Aquí podrá ponerse a comer un bocadillo nocturno como Brandade Beignets y saborear un vino o un cóctel. Decorado con fotos del “Rat Pack”, Lucky’s Lounge crea un escondrijo popular y relajado entre tugurio y entre cuarto de recreación con paneles de madera del tiempo de nuestros padres. La Noche Sabatina de Sinatra (y el Sinatra Brunch del sábado y del domingo) cuenta con un grupo de jazz en vivo que cubre lo mejor del Viejo Ojos Azules.

Boston
1
DOMINGO

11 a.m.
Libros y brunch
Para lecturas y comidas eclécticas, viste Trident Booksellers and Café, sitio de varios pisos ubicado en Back Bay que tiene asientos tipo restaurante de paso y un bar escaleras arriba. Los favoritos de brunch más populares incluyen pan tostado con ricota de limón, coles de Bruselas en salsa búfalo, y el Chamato, emparedado de tocino, lechuga y tomate con queso Cheddar y pollo frito en pan focaccia de romero. Para tomar, pruebe la Mood Enhancer, mezcla de betabel, espinaca, zanahoria y manzana; también hay cerveza, vino y mimosas. Después, inspeccione las pilas de libros, incluyendo uno de los mejores revisteros de la ciudad.

1 p.m.
Beisbol y Botticelli
Dos de los santuarios más queridos de Boston son accesibles a través del peculiar tranvía Green Line MBTA. El Museo Isabella Stewart Gardner fue construido como una extravagancia para albergar la excéntrica colección de arte de Gardner, que va desde estatuas antiguas y maestros del siglo XIX hasta el patio hermosamente diseñado del falso palacio veneciano. La vidriosa incorporación diseñada por Renzo Piano tiene más espacio para exhibiciones temporales y para eventos visitantes. La visita guiada tras bambalinas por el Parque Fenway no sólo será apreciada por los fanáticos de los Medias Rojas, también por el resto de los aficionados. El recorrido lleva a los visitantes entre los bastidores del parque de pelota más antiguo del beisbol de las Grandes Ligas. Siéntese en el famoso “Monstruo Verde”, después vea por dentro la sala de prensa y la casa club del equipo visitante (no tan lujosa como uno se imagina).

Boston
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