New York Times Syndicate
BUENA VIDA

36 horas en Berkeley, California

Conoce Berkeley, California, un sitio que alberga uno de los mejores paisajes gastronómicos de Estados Unidos, desde comida japonesa hasta oaxaqueña. 
The New York Times
16 octubre 2014 21:38 Última actualización 17 octubre 2014 5:0
Berkeley, California, un paraíso gastronómico. (NYT)

Berkeley, California, un paraíso gastronómico. (NYT)

Hace más de cuatro décadas, Alice Waters abrió Chez Panisse en un exquisito edificio estilo Craftsman situado justo al norte del centro de Berkeley. Otros proveedores la siguieron.

El paisaje culinario de Berkeley siguió estando fuertemente colonizado por vendedores de yogur congelado y lugares baratos para comer burritos y ramen.

Una ola reciente de inauguraciones ha llenado los vacíos, desde una taberna japonesa enfocada en shochu hasta un restaurante mexicano moderno que sirve tlayudas y sangrita casera, expandiendo las opciones para comer en zonas céntricas recién estilizadas.

1
Viernes


4:15 p.m.

TECHO PARA EL CAMPANARIO

Ninguna visita a Berkeley está completa sin un idílico paseo bajo el techo de robles viejos, secuoyas y árboles de eucalipto sobre el hermoso campus de la Universidad de California. También es un excelente lugar para sondear edificios notables diseñados por los arquitectos John Galen Howard, Bernard Maybeck y Julia Morgan. Para una vista singular al famoso Campanario (que con poco más de 100 metros es el tercer carillón y torre-reloj más alta del mundo), zambúllase en la piscina de azotea del Gimnasio Hearst. Diseñado por Maybeck y Morgan, el ex gimnasio para mujeres tiene tres piscinas; la más grande, la Piscina Norte, alguna vez fue utilizada para clases de salvavidas de mujeres y está abierta al público con un pase diario de 12 dólares.

5:30 p.m.

SABOR A TOKIO

A media cuadra desde la arboleda de eucaliptos, abandone la franja de Center Street atestada de estudiantes y atraviese las cortinas blancas y negras de Ippuku, donde una selección de primerísima categoría de sake, shochu y cerveza artesanal ancla la barra de enfrente, y donde el extenso menú de platos chicos de comida japonesa pueden mantenerlo ocupado durante horas. El largo y delgaducho salón comedor es un laberinto de cubículos íntimos con cortinas para dos personas y mesas más grandes con mamparas de madera, ideal para grupos, donde la gente se quita los zapatos. El cálido personal presenta felizmente a los novatos los sabrosos placeres de la comida casual estilo izakaya: brochetas de molleja de pollo, mochi envuelto en tocino, buñuelos de maíz, suaves huevos hervidos en caldo dashi.

8 p.m.

MÉXICO, CON UN GIRO

John Paluska tiene un interesante pedigrí para un restaurantero: durante 17 años fue gerente del grupo Phish. Paluska ha incorporado a Matt Gandin, ex chef de Delfina, un popular restaurante de San Francisco, a la mezcla de su proyecto más reciente, Comal, un restaurante fino de comida mexicana y bar de cocteles con énfasis en cocina de inspiración oaxaqueña: ceviche de camarones blancos, tacos de bacalao de las rocas con picante col en salmuera, pollo entero al asador servido estilo familiar con frijoles negros, arroz con achiote. Ricos moles y tres tipos de salsas son acompañamientos frecuentes.

En la barra vestida de madera, en la parte trasera del largo espacio industrial con techos altos, se preparan cocteles expertamente elaborados con un poco de interpretación teatral (muchísimo batido vigoroso con dos manos), y son fuertes (el coctel Jack Satan está hecho con “tintura del infierno”, así como con tequila, jarabe de hibisco, lima y sal). Las noches atareadas, un carrito de cocteles y papas fritas recorre el patio trasero al aire libre, llevando margaritas y guacamole a los agradecidos clientes que esperan ser sentados. La música siempre es buena.

Berkeley

   

1
Sábado

11:30 a.m.

DOSIS DE MÚSICA CON OLOR A QUESO

Cheese Board Collective ha sido un negocio operado y perteneciente a los trabajadores desde 1971. Se ha expandido desde tienda de quesos hasta incluir una panadería, un bar de expresos y una pizzería inventiva que cada día produce una pizza distinta. Asegúrese de visitar la barra de quesos (hay una selección rotativa de entre 300 y 400 quesos que puede probar) antes de ir al lado, a la pizzería, para almorzar y disfrutar de música en vivo.

2 p.m.

VISTA DESDE LA CIMA

Una de las vistas más magníficas de la bahía de San Francisco puede encontrarse en el Salón de la Ciencia Lawrence, el museo público de ciencias y centro de investigación educativa de la universidad, a tan sólo cinco minutos en auto cuesta arriba desde el campus principal. Camine por la extensa plaza peatonal para echar un ojo al cambiante panorama y puentes de San Francisco. El íntimo planetario, las prácticas exhibiciones y el amigable personal son maravillosos para los niños, y el jardín de esculturas de afuera, perfecto para días de campo, tiene telescopios que miran a la bahía. Pocos minutos más cuesta arriba yace el Parque Regional Tilden; sus más de 810 hectáreas son entrecruzadas por sendas para caminar e incluye un jardín botánico y granja de exhibición.

6 p.m.

SONDEANDO A LOS LOCALES

Inaugurado en mayo por Christopher Clarke y Lauren Brody Clarke, dos transplantados de Brooklyn, La Botella Republic es un íntimo bar rústico y tienda de botellas con 33 asientos y énfasis en vinos y cervezas de Carolina del Norte. La dedicación de los Clarke a proveedores del área también se refleja en el menú de comida, que incluye ensaladas, emparedados tostados y platos de degustación de quesos locales, charcuterie y encurtidos (también se está trabajando en eventos culinarios). La barra principal cubierta de zinc, alineada con antiguos azulejos mexicanos de ornato, confiere carácter al despojado espacio industrial de techos altos, y una mesa comunal adicional contribuye a la sensación festiva. Una selección de cidras y aguamieles espumosos completa el menú de tragos.

8 p.m.

CLUBES DE CULTURA

El distrito de artes del centro de Berkeley tiene una seria sensación jovial urbana. Es casa de Freight & Salvage Coffeehouse, que ha albergado luminarias de la música folclórica y bluegrass como Jack Elliott, David Grisman, Alison Krauss y Dar Williams desde su fundación, en 1968. Completamente renovado hace cinco años, Freight es un lugar espectacular para escuchar una amplia gama de música tradicional en vivo, bien conocida (Mary Chapin Carpenter, quien se presentó el 15 de octubre) o no (todos son bienvenidos la noche de micrófono abierto). Del otro lado de la calle, Berkeley Repertory Theater, ganador de un Premio Tony, también fue fundado en la cúspide de la contracultura de la década de 1960; recientemente estrenó obras de Lemony Snicket y David Henry Hwang, y sigue presentando obras que recorren el mundo.

10 p.m.

RENACE UNA ESTRELLA

Si no ha hecho una reservación, la noche es un buen momento para entrar sin reservas en Chez Panisse Café. Luego de un incendio devastador del año pasado, el legendario restaurante volvió a abrir con una cirugía plástica, pero todo, desde la remodelada veranda y pulida fachada nueva hasta las lámparas de cobre cortado, siguen siendo fieles al espíritu Craftsman del original. Y el servicio es tan perfecto como siempre (amigable, pero no excesivamente solícito; atento pero no adulador); cada miembro del personal está sintonizado a una clientela que pudiera llegar en vestimenta formal o en sandalias. Un menú reciente del café incluyó souffle de pudín de maíz y queso de cabra, falda de res con frijoles borlotti y galette de nectarina que sabían a verano.

Berkeley

   

1
Domingo

10 a.m.

A LOS LIBROS

Haga por la mañana lo que un estudiante universitario y vaya a Alchemy Collective Cafe para tragos fuertes de espreso y una clientela cargada de cafeína fuertemente representada por los punk, los tatuados y los que tienen piercings. Después, apropiadamente despertado, viaje 2.4 kilómetros rumbo a la librería Mrs. Dalloway’s, un sitio alegre iluminado por el sol, para una inspección mañanera de sus bien atendidos estantes.

Ann Leyhe y Marion Abbott, sus codueñas, han tenido una larga carrera en el mundo editorial de libros, y su pasión y conocimiento se presenta a través de concienzudas exhibiciones y recomendaciones de todo tipo de cosas, desde libros para niños hasta nueva ficción. Termine la visita con emparedados para desayunar y elegantes hojaldres en el negocio de al lado, Elmwood Cafe.

Berkeley
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