¡Ya tenemos 'prejidente'!
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¡Ya tenemos 'prejidente'!

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¡Ya tenemos 'prejidente'!

El próximo presidente de la República nació en un pueblo por el que el progreso se pasó de largo, el 68 por ciento de sus habitantes vive en condiciones de pobreza.

Eduardo Bautista
03/07/2018

MACUSPANA- Tepetitán no es un pueblo mágico. Pocos ruidos se escuchan más allá de los murmuros del río Tulijá y los silbidos de las aves exóticas. Aquí nació Andrés Manuel López Obrador hace 64 años.

Las voces de las mil 500 personas que habitan en esta comunidad son casi inaudibles; se ahogan en el calor que eleva el termómetro hasta los 43°C.

No es un pueblo fantasma, pero parece serlo.

Entre las dos y las cuatro de la tarde, las familias toman la siesta para resguardarse del clima, pero también de la falta de oportunidades. “Aquí no hay mucho trabajo; si queremos dinero, nos tenemos que ir”, comenta Zoila Hernández, ama de casa y madre de un niño que –dice– no sabe si padece retraso mental o timidez.

El próximo presidente de la República nació en un pueblo por el que el progreso se pasó de largo. El 68 por ciento de sus habitantes vive en condiciones de pobreza moderada o extrema, según el Coneval. Aquí, los jóvenes no saben qué es un 'millennial' y su anhelo es trabajar en Villahermosa: lo mismo que soñó AMLO hace medio siglo.

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La mansedumbre domina el pueblo a lo largo y ancho de las tres únicas calles principales que lo conforman. Calles, por cierto, que llevan el nombre de los tres grandes próceres de México: Morelos, Benito Juárez y Miguel Hidalgo. Obrador, curiosamente, no nació en la avenida de su ídolo político, sino en Hidalgo, a las orillas de unas aguas ricas en pejelagartos.

A Andrés Manuel siempre le han gustado los retos. Su amigo de la infancia, Heberto Pliego, cuenta que ambos jugaban al béisbol todos los días. Él era jardinero; Andrés, segunda base. Quien perdía, debía cruzar el río nadando. AMLO siempre cumplía su reto. “Perdiéramos o ganáramos, siempre quedábamos contentos”, dice este hombre, hoy un jubilado de Pemex de 67 años.

En la calle Juárez vive Nelly León de Gómez, quien fue maestra de Obrador en el tercer grado de la primaria Marcos E. Becerra, que aún existe al lado de un pastizal que alimenta a vacas mal nutridas. La exprofesora recuerda que Andrés era un alumno “excelente, obediente y nada revoltoso”. Era amiga de los dueños de La Pasadita, es decir, de los abuelos de AMLO: José Obrador Revuelta, inmigrante español originario de Santander, y Úrsula González, hija de una humilde familia veracruzana.

Hoy, la casa donde vivió Andrés Manuel luce abandonada; hasta hace no mucho tiempo era una cantina de mala muerte. A pocos metros de ahí, los borrachos se juntan para beber caguamas, escuchar rancheras y gritar: “¡Ya tenemos 'prejidente'!”.

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