Nacional

Oaxaca se queda sin medicinas, comida, cajeros, combustibles...

Se tiene un estimado de 16 mil viviendas con daños, sin embargo esta semana iniciará el censo para que se pueda determinar la magnitud de lo ocurrido en la entidad.
Corresponsal Alfonso Cruz  
11 septiembre 2017 19:4 Última actualización 12 septiembre 2017 5:0
Destrucción

El poderoso sismo ha dejado hasta este sábado un total de 90 muertes, de los cuales, 71 ocurrieron en Oaxaca. (Cuartoscuro)

JUCHITÁN-. La tragedia que dejó el terremoto del jueves pasado se concentra en cinco municipios de la zona del Istmo de Tehuantepec, donde el recuento de daños ya supera las 20 mil viviendas destruidas y 76 fallecidos.

A esta tragedia humana se suma la falta de algunos servicios básicos, como agua potable, alimentos, insumos médicos, medicinas y el combustible, que ya comienza a escasear.

En Juchitán de Zaragoza, una de las ciudades oaxaqueñas más afectadas, sus habitantes duermen en las calles frente a sus viviendas que quedaron en ruinas o están a punto de colapsar, y es que de esta manera “velan” lo poco que les queda. Muestran recelo de todo aquel desconocido que se acerca, pues tienen reportes de que un grupo de sujetos se dedica a saquear las casas.

En un recorrido, El Financiero pudo constatar la instalación de campamentos familiares y refugios temporales, acondicionados con lonas, plásticos y cartones, en donde los damnificados duermen bajo un constante temor de las réplicas, que al día de ayer superaban las 1,065.

Los tendajones (tiendas), supermercados, tiendas de conveniencia y las cadenas comerciales permanecen cerradas, algunos por daños severos en sus estructuras y otros más porque existe el temor de un saqueo.

En el mercado municipal hay algunos productos, pero han triplicado su valor. Por ejemplo, un cartón de huevos tiene un “precio base” de 100 pesos, pero si alguien llega y ofrece más que el primer comprador, se lo venden. Es decir, se lo lleva el mejor postor.

Las medicinas escasean por la misma razón, las farmacias no están abiertas. Los hospitales están saturados y la atención médica la reciben a través de unidades móviles enviadas por los gobiernos federal y estatal.

Los cajeros automáticos no tienen efectivo, las camionetas de valores no han ido a rellenar las máquinas. Algunos de los bancos esperan abrir sus puertas este martes.

El combustible también se acaba. Las gasolineras ubicadas en el crucero principal que lleva a Juchitán de Zaragoza no están en servicio. Los automovilistas han tenido que hacer largas filas en localidades cercanas, donde afirman que solamente habrá gasolina hasta hoy.

DIOS UCÁNEE NAA
(DIOS ME AYUDÓ)

Pero las historias de tragedia siguen sumándose. Como el caso de doña Luz Vásquez, quien estuvo a punto de quedar sepultada bajo los escombros de su casa.

Cuenta que a sus 86 años las fuerzas no le ayudaron para ponerse de pie y salir rápidamente de su vivienda. “Las cosas comenzaron a caer a mi alrededor y por momentos pensé que no iba a alcanzar la salida”.

Fue uno de sus nietos quien la sacó arrastrándola de un brazo. “Las paredes comenzaron a crujir, había mucho ruido extraño y en la oscuridad solo clamé a Dios, Dios ucánee naa, Dios ucánee naa (Dios me ayudó), dijo en su lengua natal, el Zapoteco.