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“Vi al señor sonreír cuando le aplaudimos al rescatarlo”

Erick Arias, un joven que en su primera labor de rescate consiguió recuperar con vida a un señor de 70 años y a una mujer de 40, recuerda que, tras 13 horas de estar atrapado, el hombre salió de entre los escombros levantó el pulgar en señal de que estaba bien. 
Anabel Clemente 
21 septiembre 2017 21:31 Última actualización 22 septiembre 2017 14:14
Erick (extrema derecha) y sus primos hacen labores de rescate.

Erick (extrema derecha) y sus primos hacen labores de rescate.

“Los aplausos animan a la gente rescatada”, comprobó Erick Arias, un joven que en su primera labor de rescate consiguió recuperar con vida a un señor de 70 años y a una mujer de 40, en el edificio derrumbado en la esquina de Gabriel Mancera y Escocia, en la colonia Del Valle.

“El señor estaba con los brazos cruzados y nada más tenía raspones. Cuando nos vio no sonrió, lo hizo cuando le aplaudimos”, platica.

Erick recuerda que, tras 13 horas de estar atrapado, el hombre salió de entre los escombros levantó el pulgar en señal de que estaba bien; una tímida sonrisa llegó al ver a la gente que le aplaudía. “Cuando entramos a levantar las piedras, como a las 20 minutos vemos a un hombre con vida. Nada más tenía raspaduras en los brazos y lo bajamos entre todos en la camilla; después, como a los 15 minutos, bajamos a la mujer de 40 años. En el momento en que íbamos a hacer la fila humana para sacarlos a las ambulancias, la gente nos estaba aplaudiendo”, recuerda.

Así fue su primera vez como rescatista y asegura “México nos necesita y somos más fuertes que esto, tenemos que salir de esta situación, la gente se volcó a las calles para hacernos uno solo”.

Arias es un empleado de la Subprocuraduría de Derechos Humanos de la PGJ capitalina, edificio que fue evacuado por los daños ocasionados por el temblor. Aunque no ha dormido ni ha ido a su casa desde el día del sismo, quiere continuar. Su objetivo es seguir trabajando para rescatar vidas.

Con ese deseo de ayuda, luego de trabajar en el edificio de Gabriel Mancera, se dirigió al edificio caído en Medellín, en La Roma; luego se fue a Amsterdam y Laredo, donde “sacamos a una mujer sin vida, de aproximadamente 27 años, llevaba un perrito abrazado”, cuenta.

Comenta que él invitó a sus tres primos, todos estudiantes universitarios, para unirse a los grupos de rescate.

Los cuatro jóvenes trabajaron toda la madrugada de ayer en el edificio derrumbado en Álvaro Obregón, en esa jornada no les tocó salvar una vida, pero están seguros de que mientras haya gente en los escombros, seguirán en vela.