Nacional

Sensibilidad y apoyo, piden familias de militares

Vengan a escuchar nuestra historia, también perdimos a padres e hijos, acusan. 
Redacción
05 octubre 2016 0:21 Última actualización 05 octubre 2016 5:0
“No es deber de los militares arriesgar su vida por nosotros, o por un cargo o trabajo que desempeñen”. Familiares de los soldados emboscados. (Cuartoscuro)

“No es deber de los militares arriesgar su vida por nosotros, o por un cargo o trabajo que desempeñen”. Familiares de los soldados emboscados. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO.- Familiares de militares pidieron “sensibilidad” y “apoyo” ante el caso de los seis soldados que fallecieron durante una emboscada en Culiacán, Sinaloa.

En una carta consultada por El Financiero, los familiares explicaron que se sienten “tristes” y “decepcionados” de no ver muestras de apoyo por los miembros de las fuerzas armadas fallecidos durante una emboscada en el estado del norte del país.

“No es deber de los militares arriesgar su vida por nosotros, o por un cargo o trabajo que desempeñen. Hay personas trabajando y esforzándose cada día para brindarles una mayor seguridad y calidad de vida sin que se puedan dar cuenta”, añaden en la misiva.

El 30 de septiembre pasado, alrededor de las tres y media de la mañana, un comando emboscó a los miembros del Ejército que trasladaban a un herido, considerado un presunto delincuente.

De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, “la madrugada del viernes personal militar en Bacacoragua fue objeto de una agresión armada y en respuesta resultó herido un individuo, huyendo el resto de los agresores. En estos hechos, el personal militar, conforme a los principios aplicables al uso de la fuerza, procedió a auxiliar al herido, trasladándolo hasta el poblado de Badiraguato, donde los servicios médicos no pudieron proporcionar la ayuda requerida; la Cruz Roja Mexicana de este lugar apoyó con una ambulancia para trasladarlo a Culiacán”.

La dependencia añadió que “al ingresar a Culiacán fue agredido con armas de gran volumen y potencia de fuego por un grupo de la delincuencia organizada que se estableció en la entrada de la ciudad, esperando a los militares para atacarlos”.

En la carta, los familiares expresan que “no podemos creer la insensibilidad, la forma de pensar, que llegaron a gritar un día: ‘vivos se los llevaron y vivos los queremos’ y que no muestren nada de apoyo a las familias que perdieron a sus padres, hermanos, hijos”.

Agregan que “los invitamos el día que quieran a escuchar a aquellos niños que perdieron a su madre en la lucha contra el narcotráfico o a aquellas esposas que quedaron viudas”.