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Profesores bloquean acceso al aeropuerto de Zihuatanejo 

Cada 15 minutos, los cetegistas cierran el paso a los conductores que se dirigen o salen de Ixtapa Zihuatanejo y les solicitan una cooperación voluntaria; en Chilpancingo inició una marcha hacia la autopista del sol.
Enrique Villagómez/Corresponsal
25 febrero 2015 12:36 Última actualización 25 febrero 2015 12:37
bloqueo aduana

(Eliud Ávalos)

ACAPULCO. Unas 250 personas que fueron identificadas como maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg), realizan por segundo día consecutivo, un bloqueo intermitente sobre el boulevard Zihuatanejo-Aeropuerto, en solidaridad con sus compañeros que fueron detenidos durante el desalojo que se registró este martes en Acapulco.

Cada 15 minutos, los docentes cierran el paso a los conductores que se dirigen o sale de Ixtapa Zihuatanejo, a los cuales les solicitan una cooperación voluntaria y les distribuyen hojas informativas donde manifiestan su rechazo a la represión que sufrieron sus compañeros en Acapulco.

En Chilpancingo, unos 800 maestros de la Ceteg y estudiantes normalistas de Ayotzinapa, iniciaron una marcha desde el centro de la ciudad con dirección a la autopista del Sol, donde tienen previsto boquearla a la altura del punto conocido como parador del Marques.

Los maestros cetegistas también piden la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, a quien responsabilizan del desalojo en las inmediaciones del centro de convenciones Fórum Mundo Imperial.

En Acapulco, el alcalde Luis Uruñuela Fey, lamentó los hechos y deseó que esos actos no se repitan.

“Son eventos que no quisiéramos que ocurrieran, se dan y lo lamentamos y esperemos que la concordia y el buen ánimo subsista y que estos eventos no se repitan”, dijo.

Alrededor de las 11 de la mañana de este miércoles, unos cien maestros fueron liberados y entregados a sus compañeros.

Una fuente extraoficial señaló que a los profesores los subieron al menos un par de ocasiones a un avión de la policía federal con la intensión de trasladarlos a la ciudad de México para ponerlos a disposición de la Procuraduría General de la Republica (PGR), lo cual finalmente no aconteció y tampoco pudo ser corroborada esta versión con alguna fuente federal.