'Porros' obligan a beber y drogarse a los alumnos, acusan
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'Porros' obligan a beber y drogarse a los alumnos, acusan

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'Porros' obligan a beber y drogarse a los alumnos, acusan

Tras las investigaciones que se realizan por la agresión a estudiantes del CCH Azcapotzalco se sabe que estos grupos tienen una estructura jerárquica que permite un esquema de control.

David Saúl Vela
12/09/2018
Plantón en el CCH Azcapotzalco.
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Lo común dentro de los grupos de porros que proliferan en la UNAM es la realización de novatadas, extorsión a estudiantes y presión para que estos consuman alcohol, drogas e, incluso, cometer actos sexuales públicos, según testimonios de autoridades de la Ciudad de México.

Tras las investigaciones que se realizan después de la agresión a estudiantes del CCH Azcapotzalco, el 3 de septiembre, en Rectoría, se sabe que estos grupos tienen una estructura jerárquica que permite un esquema de control dentro y fuera de los planteles escolares, principalmente de nivel medio superior.

Los grupos porriles tienen vínculos con personas que en algún momento fueron estudiantes, pero que ya no lo son, a quienes se les conoce como “los viejos”, y son ellos los que hacen frente en conflictos con otros grupos.

Testimonios recabados por las autoridades capitalinas indican que los porros se centran con los estudiantes de nuevo ingreso, a quienes les exige la entrega, a veces diaria, de 10 hasta 150 pesos.

Los recursos reunidos son utilizados para la compra de los jerseys que los identifica, así como para financiar fiestas que realizan generalmente cerca de los planteles, a las que acuden decenas de jóvenes, muchos menores de edad.

Ahí, los estudiantes son obligados a beber alcohol e incluso a drogarse.

“Desde que llegan (a los convivios) alguien les dice ‘tú vas a ser mi novato o novata’, y de ahí generan un esquema de control”, explicó ayer el jefe de Gobierno, José Ramón Amieva.

El funcionario reconoció que al interior de estas agrupaciones hay “un esquema grave de violencia física”, esto al obligar a los jóvenes “a que tengan algún tipo de acto sexual; si se niegan, los golpean con cinturones, los llevan a sitios donde los obligan a pasar frio, les dan descargas eléctricas”, explicó.

El funcionario informó que, de acuerdo con los testimonios, los porros también ejercen un control moral sobre los estudiantes a través de sus redes sociales, principalmente en grupos de WhatsApp y Facebook.

Las autoridades capitalinas recopilan más datos de grupos de porros que actúan en la universidad y que, a la fecha, se han contabilizado en al menos 43, tanto en preparatorias, Colegios de Ciencias y Humanidades, y en facultades.

Aunque ya se cuenta con información, aún faltan detalles para saber nombres, orígenes y filiaciones de los integrantes de estas organizaciones, que son consideradas como generadoras de violencia en escuelas y facultades.