Nunca se rindan, dice niña de albergue a otros damnificados
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Nunca se rindan, dice niña de albergue a otros damnificados

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Nacional

Nunca se rindan, dice niña de albergue a otros damnificados

Teresa Palma vive con su familia en un albergue en Jojutla, Morelos. Su casa colapsó por el sismo del pasado 19 de septiembre.

Anabel Clemente 
26/10/2017
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El 19 de septiembre, Mercedes Teresa Palma Santiago se encontraba sola en casa cuando el sismo de 7.1 grados sacudió Jojutla, Morelos. Salió de prisa de su vivienda con la esperanza de ver a su madre. Una vez afuera su casa cayó. Ahí se dio cuenta de que era una sobreviviente de un terremoto inusual en Morelos.

La niña de nueve años tuvo la oportunidad de hablar este jueves con el Papa Francisco, para compartirle que tiene la esperanza de comenzar de nuevo, como los niños de las 76 familias que viven en el albergue de la Unidad Deportiva Niños Héroes, en Jojutla.

"Nunca se rindan, siempre deben estar de pie. Dios va a estar con nosotros, si algún familiar ya no está con ustedes, nunca se rindan", fue el mensaje que envió a los afectados por el sismo, la niña que perdió su casa y su escuela el 19 de septiembre.

La menor fue una de las elegidas para mostrar al Sumo Pontífice el dibujo que realizó durante su estancia en el albergue.

El enlace fue corto, apenas pudo saludar al líder religioso y explicar su obra: una sandía sonriente en lugar de cara; una víbora con patas y una escalera. Pudo decirle más, pero no había tiempo.

Esa experiencia le permitió olvidar por un momento que el día del terremoto sintió la angustia que no había experimentado, estar sola, sin su madre y viendo caer su hogar, el de sus papás y sus dos hermanos.

"Lo que sentí fue mucho terror porque mi mamá estaba trabajando, mi hermana en la escuela, mi hermano en la secundaria y yo estaba en la casa porque me había sentido mal. Entonces, cuando tembló yo salí rápido y todo se cayó. Lloré mucho porque mamá no estaba conmigo. Ella llegó descalza y se enterró vidrios en el pié nada más por venir corriendo por mí", recuerda.

Aunque en el albergue vive bien, en una casa de campaña donada por el gobierno chino, puede usar alguna regadera portátil para bañarse a diario, come con más niños en el comedor comunitario y tiene varias actividades para distraerse, sabe que no tiene casa.

Su madre, Mariely Santiago García, de 30 años, contó que hasta ahora el gobierno federal no ha censado su casa, en la calle Aldama, en el centro de Jojutla, aún no sabe si será parte del padrón de beneficiarios de las tarjetas para la reconstrucción que entrega la Secretaría de Desarrollo Agropecuario Territorial y Urbano. Agradeció la ayuda recibida desde el día de la emergencia, pero espera poder dejar pronto el albergue en el que vive con sus tres hijos, si esposo, y demás familiares.

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