Nacional

Más control al usar software de espías, reclama la ONU

El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos dijo que el hecho de espiar constituyen una injerencia arbitraria en la vida personal por lo que exigió una investigación. 
Redacción
22 junio 2017 22:50 Última actualización 23 junio 2017 8:0
The New York Times publicó que el gobierno mexicano realizaba espionaje contra activistas, periodistas y defensores de DH.

The New York Times publicó que el gobierno mexicano realizaba espionaje contra activistas, periodistas y defensores de DH.

CIUDAD DE MÉXICO.- La Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó ayer los supuestos actos de espionaje digital y acoso contra periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos.

El organismo recalcó que estos hechos “constituyen una injerencia arbitraria en la vida personal”, y reclamó una investigación que garantice la rendición de cuentas por parte de los responsables.

El representante de la oficina, Jan Jarab, expresó su “profunda preocupación” por las denuncias en este sentido, al apuntar la gravedad de la vigilancia digital a estas personas.

Dijo que el uso de estas herramientas de vigilancia por parte de las autoridades “debe estar sometido a estrictos controles para evitar su utilización ilegal e indebida”.

El lunes, varias organizaciones proderechos humanos, periodistas y activistas anticorrupción denunciaron al gobierno de México por emplear contra la población, en especial a los investigadores de la masacre de 43 ‘normalistas’ en Ayotzinapa y varios reporteros, un programa de espionaje adquirido para investigar a criminales.

Según la investigación revelada por The New York Times, al menos tres agencias federales mexicanas se han gastado, desde 2011, casi 80 millones de dólares en programas de espionaje de una empresa de origen israelí. Un software conocido como Pegasus que se infiltra en teléfonos móviles a través de “mensajes fantasma” y por los que acaban interviniendo llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, contactos, calendarios e incluso las cámaras.

Aunque la fabricante del software, NSO Group, afirma que vende la herramienta de forma exclusiva bajo condición de que sea utilizada para combatir a terroristas o grupos criminales, decenas de mensajes examinados por The New York Times y analistas forenses independientes, revelan que el software ha sido utilizado para vigilar a personas críticas del gobierno.

En respuesta, el secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró el martes que no existe espionaje contra periodistas, activistas ni ONG en el país, y pidió que se denuncie cualquier caso sospechoso.

El mismo martes, el exconsultor de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) Edward Snowden, publicó un mensaje en español en su Twitter. “No importa si es una sorpresa, o si nos advirtieron. Lo que importa es que se trata de un crimen contra el público”, indicó, adjuntando un enlace con el artículo del citado diario.

Este supuesto espionaje contraviene la ley mexicana, que estipula que sólo un juez federal puede autorizar la vigilancia de comunicaciones privadas y sólo cuando los funcionarios demuestran motivos de peso para esta solicitud.