Nacional

Marina, Sedena y Topos, a punto del milagro de rescatar a Frida

Sofía fue ubicada gracias a un escáner de calor de la Secretaría de la Defensa. El contacto con la menor se hizo minutos antes de las cinco de la tarde.
David Saúl Vela 
21 septiembre 2017 0:1 Última actualización 21 septiembre 2017 5:5
Cientos de rescatistas, entre civiles, marinos y soldados, concentran sus esfuerzos en rescatar con vida a la niña Frida, en el colegio Enrique Rébsamen.

Cientos de rescatistas, entre civiles, marinos y soldados, concentran sus esfuerzos en rescatar con vida a la niña Frida, en el colegio Enrique Rébsamen.

Elementos de las secretarías de la Defensa Nacional, Marina y el Grupo Topos intensificaron anoche los esfuerzos para lograr el milagro de rescatar a Sofía, de 13 años, y cuatro menores más, quienes quedaron atrapados entre los escombros del Colegio Enrique Rébsamen, en la colonia Prado Coapa, delegación Tlalpan, que se derrumbó tras el temblor de 7.1 grados.

Sofía fue ubicada gracias a un escáner de calor de la Secretaría de la Defensa. A partir de ahí se inició una operación quirúrgica, una lucha contra el tiempo, para sacarla a ella y los otros menores que están ubicados en distintos puntos de la estructura colapsada.

“Logramos estar ya muy cerca, de hecho tuvimos contacto con ella, lloró, estaba desesperada, alcanzamos a escuchar su desesperación, su llanto”, contó el capitán primero del Ejército Mexicano, Israel Velázquez.

Un integrante de la Marina, que participó en el rescate, explicó que se hizo un boquete de unos 40 centímetros que atravesó varias lozas y así lograron estar muy cerca de la menor, a centímetros: “En el primer contacto le pedimos que no hiciera mucho esfuerzo y en cambio que respondiera con golpes a las preguntas que se le hacían”.

Con estos datos y apoyados por planos y testimonios de los maestros, se supo que Sofía y al menos cuatro menores más estaban debajo de una mesa de granito y algunos otros muebles que se encontraban en la cocina del Colegio Rébsamen.

El contacto con la menor se hizo minutos antes de las cinco de la tarde. A esa hora en la llamada “zona cero” se intensificó el movimiento.

Se comenzaron a pedir ambulancias, médicos especialistas, además de medicamentos, camillas, sabanas térmicas, collarines pediátricos e incluso ambulancias.

Afuera, en el primer cerco de seguridad que se instaló en Calzada de las Brujas y División del Norte, a dos calles del colegio, dicho movimiento se interpretó como un inminente rescate, hubo emoción y plena colaboración ante las indicaciones que desde la “zona cero” se lanzaba, entre ellas, algo que se hizo característico: el silencio total.

A la orden de los rescatistas se hacía sonar un silbato, muchos levantaban el puño en alto. Era la señal para que todo parara. En segundos se hacía un silencio total. La escena se repitió al menos 18 veces desde que se ubicó a la menor.

Según los testimonios, los menores estaban en el segundo de tres pisos del inmueble, y de acuerdo con los registros del escáner de la Defensa Nacional, Sofía y otros menores estarían a 1.5 metros abajo del nivel del piso.

Explicó que el escáner de calor ha sido de gran utilidad en estas acciones, y detalló que se trata de un aparato que a través de rayos láser permite detectar el calor debajo de una estructura. “No es la primera vez que se usa con buenos resultados, de hecho, para eso se compró, para servir a la sociedad”, dijo el mando castrense.

No sólo durante la localización de Sofía y otros menores se vivió la solidaridad y colaboración de la gente en inmediaciones de la escuela.

Dicha ayuda se mantuvo hasta el cierre de la edición, ni la lluvia que se registró durante la tarde-noche ni el cansancio mermaron el ánimo de nadie, mucho menos de los soldados, marinos, policías y voluntarios, cuyo objetivo se marcó claramente: trabajar hasta sacar con vida a Sofía y sus compañeros.