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Constitución de la CDMX debe servir para combatir la corrupción: PRD

Daniel Ordoñez Hernández, diputado del PRD, considera que la carta magna de la Ciudad de México debe ser un ejemplo para una nueva ley fundamental de la República Mexicana.
Víctor Chávez
07 febrero 2016 13:30 Última actualización 07 febrero 2016 14:3
Reforma

(Bloomberg)

El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, Daniel Ordóñez Hernández, del PRD, afirmó que "los ciudadanos capitalinos rechazan los escándalos que día con día surgen y ensombrecen a la vida pública, por lo que una nueva Constitución debe ser respaldada por un régimen que combata a la corrupción y la impunidad".

Sin embargo, "sin estructuras institucionales sólidas y bien fundamentadas el mejor texto constitucional puede quedar en una aspiración sin sustento”, advirtió.

En el marco de la convocatoria para elegir a los diputados a la Asamblea Constituyente, el diputado Daniel Ordoñez advirtió que la “carta magna de la Ciudad de México debe reivindicar a los habitantes de la urbe más grande del país, respetar los avances en materia de derechos humanos que la izquierda ha promovido con una visión progresista y erigirse en modelo para una nueva constitución de la república”. 


“En 1928 los gobiernos locales desaparecieron, quedando cercenados los derechos políticos de los capitalinos. Durante cerca de 70 años el ejecutivo federal mantuvo el control institucional y político sobre el Distrito Federal. Por ello la trascendencia de las reformas que van a concretarse en una constitución local para la Ciudad de México”, apuntó.

“Por primera vez en la historia de México como nación independiente los habitantes de la ciudad tendremos nuestra propia carta magna. Esto representa una modificación sustancial en el modelo constitucional mexicano y una reivindicación con los capitalinos”, añadió.

En ese sentido y en el contexto del 99 aniversario de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, Ordoñez Hernández consideró que la carta magna de la Ciudad de México debe ser un ejemplo para una nueva ley fundamental de la república.

Indicó que “nuestra carta magna fue sin duda una constitución de avanzada no sólo en materia de derechos sociales sino también en la reivindicación de la soberanía sobre los recursos naturales y que alcanzó su punto máximo cuando el presidente Cárdenas nacionalizó el petróleo en 1938”.

“Pero la constitución no debe ser vista como un dogma, en especial porque ha sido reformada prácticamente desde su promulgación en más del ochenta por ciento de su texto original. Algunas por cierto no siempre en beneficio de la población”, precisó.

En opinión del legislador perredista “las constituciones son pactos entre los integrantes de un cuerpo social. La realidad mexicana esta fracturada y confrontada por lo que requiere de un nuevo acuerdo que permita un Estado social de derecho que atempere las crueles contradicciones que laceran a nuestra nación”.

“El poder político en México tiene que ser sometido y controlado", pidió.

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