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Insomnio infantil en México, ¿cómo superarlo?

Los niños mexicanos duermen menos de dos horas del tiempo requerido, reveló una investigación reciente. "Por eso es necesario que se tenga una rutina de sueño antes de ir a dormir", afirmó Débora Arana Lechuga, investigadora de la UAM. 

La dificultad para conciliar o mantener el sueño es una de las preocupaciones de salud más comunes en el mundo actual Las estimaciones de los especialistas abarcan porcentajes considerables: entre 35 y 50 por ciento de los adultos presentan insomnio. Sin embargo, el problema es cada vez más presente en niños.

El insomnio infantil es un tema que aún no se ha descrito en México pero la experiencia clínica confirma un aumento en el número de casos en la última década, afirma Débora Arana Lechuga, investigadora de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

"Actualmente ha incrementado de manera muy sorprendente", dice. La raíz de este incremento tiene características conductuales y de malos hábitos. A decir de Yoaly Arana Lechuga, especialista en medicina del sueño, la principal causa del insomnio infantil es la ausencia de una adecuada rutina de sueño.

Realizar actividades estimulantes, consumir sustancias bioquímicamente activas como el café, té verde, chocolate con leche, ver televisión, utilizar dispositivos electrónicos como celulares, tabletas o videojuegos antes de dormir, son prácticas inadecuadas que podrían estar condicionando el aumento del insomnio infantil.

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Niños mexicanos duermen menos de dos horas

Actualmente, dice la especialista, el tiempo total de sueño en los niños de diferentes partes del mundo ha disminuido en los últimos años. En México la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Autónoma Metropolita (UAM) ha comenzado a estudiar el fenómeno; una investigación reciente reveló que los niños mexicanos duermen menos de dos horas del tiempo requerido.

Mientras que la Academia Americana de Sueño refiere 11 horas de sueño para niños entre seis a 13 años, los infantes que participaron en la investigación duermen, en promedio, ocho horas al día. En comparación con sus coetáneos de Australia, China, Estados Unidos, Suiza, Japón, los mexicanos tiene menos horas de sueño.

"La investigación mostró que los niños mexicanos están restringidos entre dos y tres horas cada noche, esto quiere decir que duermen menos de lo que deberían. Esto va a repercutir de manera dramática, porque serán niños con problemas en su comportamiento", explica.

Sobrepeso, obesidad y diabetes

El estudio realizado por investigadores de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UAM también observó que mientras los niños dormían menos, su índice de masa corporal era mayor, información que podría explicar parte del fenómeno de la obesidad infantil en México.

"México es el país número uno en obesidad infantil y pese a todas las campañas y esfuerzos que se han realizado no ha disminuido la incidencia, cada vez hay más niños con sobrepeso. Todas las campañas contra la obesidad incluyen hacer ejercicio, mejorar la alimentación, pero no toman en cuenta el tema del sueño. No estamos prestando atención en cómo están durmiendo nuestros niños mexicanos con sobrepeso y obesidad", comenta.

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Recomendaciones

Establecer una rutina a la hora de acostarse es una práctica común recomendada por los especialistas, que incluye mantener un horario de sueño constante.

"Es necesario que tengamos una rutina de sueño antes de ir a dormir. Lo importante es que se realice siempre, cada noche, en el mismo orden, por ejemplo: cenar, lavarse los dientes, ponerse la pijama. Como último paso debe incluirse en esta rutina una actividad relajante que no debe durar más de cinco minutos. Esto es una condicionante que prepara al niño para dormir", explica.

Otra de las recomendaciones es ayudar a los niños a conciliar el sueño de forma independiente. De acuerdo con Yoaly Arana Lechuga la presencia de los padres en la cama o habitación, o el amamantar para conciliar el sueño pueden provocar insomnio conductual en el niño.

"Es importante que el niño tenga la capacidad de iniciar el sueño él solo, porque los despertares nocturnos son normales, todos los niños y los adultos nos despertamos por la noche varias veces, pero estos despertares son muy cortitos y quizá ni los recordamos y tenemos la capacidad para volver a dormir", señaló la experta.

"Cuando los papás se quedan acostados en la cama de la habitación del niño y se retiran cuando éste ya se durmió, es una conducta que no ayuda a su hijo a iniciar el sueño por sí mismo. Si se despierta en la noche necesitará eso que asocia con el sueño, en este ejemplo se trata de la presencia del papá o la mamá", y que da como resultado un sueño interrumpido, explicó la investigadora.

Como una manera de corregir esta conducta, Yoaly Arana Lechuga recomienda a los padres permanecer sentados en la cama, o en una silla cercana a esta, de esta manera retiran su presencia de forma gradual que no genera ansiedad en el niño.

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