Identificación de cadáveres en Jalisco avanza con lentitud
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Identificación de cadáveres en Jalisco avanza con lentitud

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Identificación de cadáveres en Jalisco avanza con lentitud

Desde el 15 de septiembre pasado a la fecha, sólo se han entregado tres cuerpos, de los cuales ninguno corresponde a los cadáveres de los tráileres donde se resguardan los restos de 322 personas.

Juan Carlos Huerta
01/10/2018
Protesta en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

GUADALAJARA.- Tras el descubrimientos de tráileres con frigoríficos que almacenaban cadáveres en Jalisco, el proceso de identificación de las 62 personas extraídas de las narcofosas registradas en los últimos cuatro meses avanza con lentitud. De los cuerpos, sólo 20 personas han sido identificadas, menos de la mitad.

La atención se concentró en completar los esquemas de búsqueda -estudios dentales, exámenes genéticos y el inventario de características físicas y señas particulares de cada cuerpo- de los más de 500 cadáveres sin identificar que se albergan en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF).

Desde el 15 de septiembre pasado a la fecha, sólo se han entregado tres cuerpos, de los cuales ninguno corresponde a los cadáveres de los tráileres donde se resguardan los restos de 322 personas.

Uno de los cuerpos fue reconocido por sus familiares como José Guadalupe Cruz Zamora, quien fue inhumado en una de las criptas que compró el gobierno de Jalisco y a donde se remitieron más de 50 cuerpos.

La madre de Guadalupe Cruz, María del Tránsito Cruz Machuca, narró a El Financiero el viacrucis de más de cuatro meses para localizar a su hijo tras su desaparición y luego su transitar por dependencias oficiales para que le entregaran sus restos. “Yo seguí yendo, seguí yendo, y seguí yendo cada que salían cuerpos, que los de Santa Elena, en Villa Fontana, donde quiera que han salido cuerpos, en Tonalá, donde quiera, yo siempre ahí en el Semefo...”.

Cruz Marucha buscó a su hijo por un mes hasta que su cuerpo fue encontrado el pasado 7 de junio en una fosa clandestina en El Salto, de donde se extrajeron los cadáveres de ocho personas. Luego de identificarlo por medio de fotografías, debieron transcurrir más de tres meses para que le entregaran los restos de Guadalupe Cruz, ya que los exámenes de ADN registraban errores debido a que los cadáveres de esa narcofosa fueron rociados con una sustancia que los petrificó y dificultó el análisis genético.

“Me decían: ‘sabe qué, que está muy difícil y no se le puede hacer la prueba’, y ‘espérenos unos días’ y así...”, declaró.

La señora Mari, como la conocen, dijo que falta le entreguen el cuerpo de su nieto Daniel, quien contaba con 18 años de edad, y que fue extraído de la misma narcofosa donde se encontraba José Guadalupe. Acusó que el proceso ha sido otro viacrucis para la familia, a pesar que está plenamente reconocido por sus características físicas y señas particulares.

“Le sacaron el ADN a mi nuera, la mamá de mi nieto, pero no fue compatible con ella, como yo les dije que traía un número de cuerpo que era el 166, entonces seguramente de tantos que tienen, yo me imagino que a lo mejor lo tomaron, y ya se van a enfocar a hacerles la prueba del ADN de mi hijo para el cuerpo de mi nieto”, relató.

La toma de tejidos para su análisis y realización del cotejo genético en los familiares de la señora Mari se ha repetido muchas veces. Los equipos de identificación cuestan alrededor de 75 mil pesos y consisten en 500 muestras, pero a los familiares de desaparecidos no se les cobra. La PGR entrega los paquetes a las instancias forenses para que se hagan las tomas, aunque cada estado adquiere por su cuenta los reactivos químicos y el equipo de análisis.

“No dejen de luchar por su ser que quieren, y así como yo tuve el valor para dejar mi negocio, para dejar a mi familia por andar allá en las instalaciones del Semefo, que también ellos luchen por encontrar sus cuerpos, porque son humanos y merecen que estén descansando en paz; yo les pido de favor que no dejen de luchar, que hagan lo imposible y que, primeramente Dios les va a ayudar, económicamente o como sea, moralmente, pero que salgan adelante, y también que bendiga a las personas del Semefo para que también ellos se apuren a entregar cuerpos...” dijo por último la señora Mari a los familiares de personas desaparecidas en Jalisco.

Estadísticas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos muestran el registro de más de 165 fosas clandestinas en el país desde el 1 de enero de 2017 a la fecha. Se han extraído más de 600 cuerpos, de los cuales, se han identificado 60.

El estado con más inhumaciones ilícitas es Veracruz, con más de 180 personas exhumadas; le sigue Jalisco, con más de 130, luego Nayarit, con 70. Le sigue Chihuahua, con 59 y después Zacatecas con 57.

Hasta la primera mitad del año, de enero a julio, en todo el país se registraron 16 mil 339 homicidios dolosos, un 15 por ciento más en comparación al mismo periodo de 2017, considerado el año más violento de la historia según información del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Hasta la fecha, en Jalisco, los homicidios superan los mil 700 y el 80 por ciento de éstos corresponde a acciones de la delincuencia organizada, según reconocen autoridades estatales.

En tanto, en México existen más de 37 mil 435 personas desaparecidas, según la última cifra del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), correspondiente a abril de 2018, de ese universo, más de tres mil 600 corresponden a Jalisco.