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Diario de EU: AMLO conocía de los crímenes de Abarca y lo apoyó

En el municipio Iguala desde que llegó José Luis Abarca se instaló el grupo criminal 'Guerreros Unidos' para hacerse de una de las mejores plazas en el corredor del tráfico de opio y heroína. Advierte el diario La Opinión, de LA, que es la razón por la cual los pobladores no perdonan al líder de Morena. 
18 septiembre 2017 22:30 Última actualización 19 septiembre 2017 5:0
.  José Luis Abarca recibió el apoyo de Andrés Manuel López Obrador

José Luis Abarca recibió el apoyo de Andrés Manuel López Obrador

Pobladores de Iguala, Guerrero, no dudan en reconocer que el municipio era tranquilo hasta que llegó a la alcaldía el perredista José Luis Abarca, y lo hizo con el visto bueno del entonces líder moral del PRD y hoy fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Y es que a raíz de que llegó Abarca, en ese municipio se instaló el grupo criminal Guerreros Unidos para hacerse de una de las mejores plazas en el corredor del tráfico de opio y heroína desde la Sierra guerrerense a Estados Unidos.

“Por eso los pobladores no perdonan a López Obrador”, advierte el diario La Opinión, de Los Ángeles, en un reportaje publicado este lunes en el que recoge el testimonio de personas afectadas por los altos índices de inseguridad en Iguala.

“Aquí era tranquilo hasta que el PRD dejó que José Luis Abarca le quitara la candidatura a Óscar Díaz, que era el candidato natural”, dijo a ese diario una mujer a la que por seguridad únicamente se le identifica como Angelina.

“A su hermano y a su vecino los secuestraron hace unos meses y un amigo taxista apareció hace unos días sin cabeza. Quisiera irse como los cientos de desplazados de esta ciudad, pero sus padres ancianos la necesitan y por eso se queda”, relata el diario.

Advierte que en Iguala aún hay venta y paso de droga; secuestros, cobros de piso y, según pobladores de esta zona, dos o tres asesinatos cada semana. Las víctimas son taxistas, transportistas, comerciantes, mecánicos, amas de casa, activistas, políticos, periodistas, empresarios.

Señala que eso sucede a pesar de que los ojos del mundo están puestos en esa ciudad desde que desaparecieron 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, la noche del 26 septiembre de 2014, en el contexto de la lucha de dos organizaciones: Los Rojos y Guerreros Unidos.

“‘Una vez que entra el crimen ya no sale, sólo hace menos ruido’, lamenta Angelina… en Guerrero no se anda con la lengua suelta: es el estado más mortal por el número de asesinatos en proporción a su población”, agrega.

También recupera el testimonio de Alberto, un exactivista del PRD, quien le contó al diario que él mismo vio el documento en el que los perredistas de Iguala advirtieron al hoy dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, sobre el patrocinio del crimen organizado a Abarca, sobre las redes familiares de su mujer, sobre los costos de dejar entrar a los narcotraficantes que lideran en el estado el tráfico de opio y heroína a EU.

“Yo vi el escrito que Óscar (Díaz, entonces dirigente del PRD) entregó a Andrés Manuel López Obrador en el que advertía que Abarca estaba metido con los Guerreros Unidos y él no hizo caso”, dijo a La Opinión el político del PRD.

“En marzo pasado, López Obrador protagonizó un escándalo en Nueva York durante una gira que realizaba en apoyo a migrantes cuando el padre de uno de los desaparecidos de Ayotzinapa, Antonio Tizapa, le reclamó por la supuesta complicidad u omisión del político en el caso, incluso para llevar a la gubernatura a Ángel Aguirre. ‘Cállate, provocador’, le gritó AMLO”, recuerda el diario.

“Ya sabemos que ni el Ejército ni el gobierno del estado impidieron que creciera el crimen organizado en Iguala, pero se suponía que él (AMLO) es diferente y debió hacer algo porque Abarca era de su partido”, contó Rodolfo, un vendedor de mangos cuyo sobrino está desaparecido desde finales de diciembre.

“Desde 2014 se supo que Abarca mandó a matar al activista Arturo Hernández Cardona; se sabía que se paseaba por las calles con gente armada, nosotros lo veíamos”, agrega Martín, comerciante de oro.

Los testimonios recuperados por el diario refieren que hace poco volvieron a sus funciones algunos de los policías que habían cesado tras el caso de los 43: “están listos para recibir órdenes de los narcos”.

Incluso recordaron que “aunque Abarca no está. Tiene aquí a su gente y una muestra es que la Plaza Tamarindos (presuntamente de su propiedad), que debía ser decomisada por la ley de extensión de dominio por crimen organizado, sigue operando como si nada… aquí la mafia sigue tan real como el hecho de que los políticos nos dieron la espalda. Empezando por López Obrador que ni se atreve a venir ahora”, dijeron.