Mundo

Venezuela y el petróleo: de la abundancia a la frustración

Los controles de precios dejaron a las tiendas sin productos, mientras que la inflación más alta del mundo hace que lo poco que puede conseguirse esté fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos; para sobrevivir, aprovechan las ventajas de sus empleos para negociar productos y servicios de manera informal.
Bloomberg
20 febrero 2015 17:26 Última actualización 22 febrero 2015 5:0
Etiquetas
La mayoría de los productos que consume Venezuela son importados. Muchos empresarios se han quejado de que el control de cambios impuesto por el Gobierno y la burocracia complican el acceso a los dólares necesarios para importar productos. (Reuters)

Las tiendas lucen vacías por el control de precios. (Archivo/Reuters)

Entre su trabajo de llenar bolsas por un dólar al día y las propinas que recibe en un supermercado de Caracas, Luis ha logrado ahorrar para comprar una motocicleta deportiva japonesa. ¿Su secreto? Conseguir alimentos escasos antes de que lleguen a los estantes.

Luis ofrece acceso preferencial a detergente, leche y azúcar a su clientela de alrededor de 100 diplomáticos en un local de Centro Madeirense, en la zona sur de la capital. A cambio, éstos le proporcionan trabajo ocasional en tareas de reparación o mensajería y le prestan dinero cuando lo necesita.

Son tiempos difíciles. Cuesta sobrevivir”, dijo Luis, que tiene 30 años, en una entrevista realizada el mes pasado en Caracas. “Para subsistir tenemos que ser creativos con las oportunidades que surgen”.

Los controles de precios han dejado las tiendas sin la mayor parte de los productos, mientras que la inflación más alta del mundo hace que lo poco que puede conseguirse esté fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos. Para sobrevivir, aprovechan las ventajas de sus empleos para negociar productos y servicios de manera informal, a la manera de las redes que se desarrollaron como consecuencia del desabastecimiento en la ex Unión Soviética y que pasaron a conocerse como “blat”, un término ruso utilizado como expresión de frustración.

La exención de esas operaciones informales es un indicio del fracaso de la estrategia del presidente Nicolás Maduro de expropiaciones, arrestos e inspecciones para impulsar la producción y poner fin al desabastecimiento, dijo Anabella Abadi, una analista de políticas públicas de ODH Grupo Consultor, que tiene sede en Caracas.

“La intervención estatal en todos los planos de la actividad económica paraliza a los empleadores y reduce la cantidad y calidad de los empleos formales”, dijo Abadi por teléfono desde Caracas el 12 de febrero. “Eso lleva a los venezolanos a las actividades informales que las autoridades quieren erradicar”.

‘GUERRA ECONÓMICA’

Maduro ha responsabilizado de la escasez a una “guerra económica” que los capitalistas libran contra él con ayuda de los Estados Unidos, por lo que ha confiscado tiendas y encarcelado a sus propietarios para forzar un descenso de los precios.

Luis no se siente parte de una conspiración global. El salario mínimo mensual de 5 mil 600 bolívares, -unos 32 dólares de acuerdo al  nuevo mercado cambiario que se creó la semana pasada,- es prácticamente inútil, lo que lleva a personas como él a complementar sus ingresos, dijo Luis que pidió que no se revelara su apellido por temor a represalias del gobierno.

Vende productos escasos a precios regulados a sus amigos, lo cual lo diferencia de los revendedores del mercado negro conocidos como “buhoneros”, a quienes el gobierno responsabiliza del desabastecimiento. Luis, en cambio, se beneficia al obtener luego favores de clientes agradecidos.

“El uso de contactos personales para obtener cosas es una característica de las sociedades socialistas”, dijo Alena Ledeneva, una politóloga del University College London y autora de un libro de 1998 titulado “La economía de favores de Rusia”. “En una economía de escasez, si se tiene un empleo se cuenta con algo que intercambiar”.