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Una alternativa para combatir el cambio climático está en la tierra

La geoingeniería podría ser la respuesta tras dos décadas de conversaciones de Naciones Unidas que aún no han generado un acuerdo mundial sobre el cambio climático; incluso el magnate . Richard Branson ofreció un premio de 25 millones de dólares para la mejor solución que surja de este campo.
Bloomberg
09 junio 2015 18:23 Última actualización 10 junio 2015 5:0
 [La Conferencia Global sobre el tema, auspiciada por la ONU, congregará en la capital brasileña a delegados de 182 países/Bloomberg] 

La geoingeniería permitiría encontrar soluciones al cambio climático (Archivo/Bloomberg)

Mientras las conversaciones destinadas a frenar el calentamiento global se alargan, los investigadores proponen nuevas ideas que algunos califican de intentos desesperados para evitar los peores efectos del cambio climático.

Algunas propuestas no suscitan controversia, como el usar carbón vegetal para atrapar el dióxido de carbono en el suelo o esparcir gemas que absorben carbono. Richard Branson, el multimillonario que preside Virgin Group Ltd., ofreció un premio de 25 millones de dólares para la mejor solución que surja del campo conocido como geoingeniería.

Otras ideas para enfriar el planeta preocupan a los científicos por sus consecuencias no buscadas. Hay propuestas, no probadas en escala y de costos inciertos, para bloquear los rayos del sol con partículas suspendidas en el aire o sembrar los océanos de hierro que absorba el carbono. El hecho de que siquiera se las evalúe revela tanto la frustración por la inacción de los gobiernos como el escepticismo respecto a que una política por sí sola resuelva el problema.

“Durante los últimos veinte o treinta años, los gobiernos, en el fondo, supusieron que la atenuación es el principal camino que se debe seguir”, dijo Mark Maslin, miembro de la Real Sociedad Geográfica del Reino Unido. Los investigadores ahora se dan cuenta de que el planeta necesita “otras maneras urgentes de abordar el problema del CO2”.

El interés en la geoingeniería surge después de dos décadas de conversaciones de Naciones Unidas que aún no han generado un acuerdo mundial sobre el cambio climático. Los enviados de unos 200 países se reunirán en diciembre en París, donde se espera que concluyan un convenio para reducir las emisiones de carbono.

Dos grados

La urgencia se hace sentir. Los investigadores buscan limitar el calentamiento a 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit) respecto de la época preindustrial.

“Para lograrlo, tendremos que hacer algún tipo de geoingeniería”, señaló Maslin.

Las temperaturas de la superficie terrestre ya han aumentado alrededor de 0,85 grados Celsius desde 1880, de acuerdo con un informe de la ONU de 2014. Los investigadores llegaron a la conclusión de que, si bien las consecuencias de manipular el clima pueden ser significativas, “algo de investigación básica sí parece adecuada”.

Un panel de la Academia Nacional de Ciencias se hizo eco de esas preocupaciones. En un informe de febrero, halló pocas pruebas de que los investigadores puedan utilizar la geoingeniería en el futuro cercano. También concluyó que Estados Unidos debería estudiar las tecnologías como herramienta “desesperada”

“Es improbable que la reducción del CO2 en escala suficiente ocurra pronto, considerando el hecho de que las prioridades de China e India son desarrollar sus economías, y ambas disponen de enormes reservas de carbón”, dijo Olaf Schuiling, asesor científico de Smart Stones, una de las finalistas del Virgin Earth Challenge que planteó Branson.

Smart Stones, con sede en los Países Bajos, está trabajando con la olivina, un mineral verde amarillento que abunda en la corteza terrestre. Piedra favorita de los orfebres egipcios en otra época, la olivina absorbe CO2 al desgastarse. La idea es extraer olivina, molerla y esparcirla sobre la tierra.

Una tonelada de olivina puede capturar aproximadamente una tonelada de CO2. “Yo podría asegurarme de que cada año se absorbiera tanto CO2 por este método como el que emitan los seres humanos”, dijo Schuiling.