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Turquía acusa a Siria de ataque con coches bomba

12 febrero 2014 4:44 Última actualización 12 mayo 2013 11:40

[Reuters] El ministro turco de Relaciones Exteriores dijo que era hora de que la comunidad internacional actuase contra el presidente sirio. 


Reuters
 
Turquía.- Turquía acusó el domingo a un grupo leal al presidente sirio, Bashar al-Assad, de realizar el ataque con dos coches bomba que dejó a 46 personas muertas la víspera en una ciudad turca fronteriza con Siria y dijo que está aumentando el riesgo de que la inestabilidad en su vecino se extienda a otros países.

Las dos bombas, que estallaron en calles comerciales atestadas de gente, aumentaron el temor de que la guerra civil siria se extienda a sus vecinos pese a los renovados esfuerzos diplomáticos para acabar con un conflicto que ha terminado con la vida de más de 70.000 personas.

El ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, dijo que era hora de que la comunidad internacional actuase contra el presidente sirio.

"Es hora de que la comunidad internacional actúe junta contra este régimen. Nosotros, como Jordania, estamos acogiendo a cientos de miles de sirios. Aumentan los riesgos a la seguridad de los países vecinos", dijo en una conferencia de prensa en Berlín, donde estaba de visita.

Turquía detuvo el domingo a nueve ciudadanos turcos por el atentado con dos coches bomba, incluido el cerebro de los ataques, según el viceprimer ministro Besir Atalay.

Davutoglu dijo que los implicados eran de una "vieja organización terrorista marxista" con lazos directos con el régimen de Assad. Antes había dicho que los autores podrían ser del mismo grupo que atacó a la ciudad costera siria de Banias hace una semana y donde murieron al menos 62 personas.

Pero el ministro de Información sirio, Omran Zubi, negó el domingo las acusaciones. "Nadie tiene el derecho de lanzar acusaciones infundadas", dijo, según lo citaron medios estatales.

El conflicto ha alimentado la confrontación entre suníes y chiíes en Oriente Medio. Irán apoya a Assad mientras que potencias suníes como Arabia Saudí apoyan a los rebeldes.

Banias es un enclave suní en medio de un vasto terreno alauí en la costa mediterránea de Siria. Los activistas en el área acusan a las milicias leales a Assad, un alauí, de ataques étnicos.

Reyhanli, hogar de miles de refugiados sirios, también es predominantemente suní y de etnia árabe y se ha convertido en una base logística para los rebeldes que luchan contra Assad.

Reyhanli vio protestas tras las explosiones, de las que algunos acusan a residentes sirios, mientras que otros claman contra la política exterior turca.

"Ya no queremos a los sirios aquí. No pueden quedarse aquí. Independientemente de si los queríamos o no, no se pueden quedar después de esto", dijo un profesor en Reyhanli, que dio el nombre de Mustafa.

Añadió que la culpa era de la política del gobierno respecto a Siria.

"La política de Erdogan ha provocado esto. Turquía nunca debería haberse metido en este lío. Tenemos 900 kilómetros de frontera con Siria. Entran y salen cuando quieren. todo el mundo tiene miedo aquí", agregó.

INTELIGENCIA SIRIA

El ministro del Interior Muammer Guler dijo que las bombas -el incidente más mortífero en suelo turco desde que comenzó la guerra en Siria- eran responsabilidad de un grupo conocido por las autoridades turcas con lazos directos con la inteligencia siria.

Las bombas dejaron escombros esparcidos en la calle y destruyeron vehículos en hasta tres calles a la redonda. Entre los muertos hubo 35 turcos y tres sirios, dijo Atalay.

Zubi acusó a Turquía de la matanza en Siria por ayudar a los rebeldes de al Qaeda y darles armas químicas para atacar a las fuerzas del Gobierno y dijo que era el responsable último de lo que ocurrió en la localidad fronteriza de Reyhanli y negó cualquier responsabilidad siria.

Turquía, miembro de la OTAN, ha respondido a Siria en el pasado, cuando el fuego de mortero alcanzó su suelo, pero pese a su dura retórica parece reacia a llevar su considerable poderío militar al conflicto.

Las explosiones se producen en un momento en que parecían mejorar las posibilidades diplomáticas de terminar la guerra después de que Moscú y Washington anunciaron un esfuerzo conjunto para reunir a gobierno y rebeldes en una conferencia internacional.

Turquía acoge a más de 300.000 refugiados, pero no es la única que teme el impacto de la guerra, que está ayudando a encender la mecha de las luchas sectarias, religiosas y nacionalistas en Oriente Próximo.

Israel lanzó unos ataques aéreos la semana pasada dirigidos a detener unos misiles iraníes cerca de Damasco que iban camino de los aliados de Irán en El Líbano, Hezbolá, para un posible uso contra el Estado hebreo.

Días después, el líder de Hezbolá dijo que sus fuerzas apoyarían cualquier esfuerzo sirio por retomar los Altos del Golán ocupados por Israel, elevando las perspectivas de que se reavive un conflicto tras décadas de calma en esa frontera.