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Sin propuestas nuevas, el tercer debate entre los diez republicanos

Marco Rubio y Jeb Bush se enfrentan por ausencias del legislador; Ben Carson, puntero en las encuestas, lució desdibujado durante la discusión. 
Agencias 
29 octubre 2015 0:43 Última actualización 29 octubre 2015 5:0
Republicanos comienzan el tercer debate. (AP)

Los candidatos durante la discusión celebrada en la Universidad de Boulder, en Colorado.. (AP)

COLORADO.- Con algunas fricciones en los temas económicos, pero sin mayores variaciones en sus posiciones, se celebró anoche el tercer debate entre los aspirantes a la candidatura del Partido Republicano por la Casa Blanca.

El gobernador de Ohio, John Kasich, lanzó la primera salva al calificar de “fantasía” el plan del magnate Donald Trump para deportar a 11 millones de indocumentados y dividir a millones de familias, así como su proyecto presupuestal. “¿Por qué no regalamos un pollo en una cacerola?”, ironizó durante el debate celebrado en la Universidad de Boulder, Colorado.

En respuesta, el millonario lo acusó de negligencia económica cuando trabajó para la correduría Lehman Brothers de Nueva York, una de las empresas financieras que incurrió en bancarrota durante la pasada crisis económica de Estados Unidos. Trump reiteró que de ganar la presidencia, construirá un muro en la frontera y explicó que México pagará por ello. Además agregó que a diferencia de sus contrincantes, su historial de bancarrotas demuestra que es bueno para lidiar con problemas de deudas.

ENFRENTAMIENTO CARA A CARA

Durante la discusión, el exgobernador de Florida, Jeb Bush y el senador cubano americano Marco Rubio, se entramparon en un cara a cara por las ausencias del legislador en la Cámara Alta para hacer campaña política.

“Renuncia y deja que alguien más haga el trabajo”, le dijo Bush a su antiguo discípulo político en Florida. Rubio, visiblemente sorprendido por el ataque, evitó sin embargo la provocación de su expadrino político y citó cifras que muestran que otros aspirantes presidenciales –como John McCain y John Kerry— tuvieron un peor récord de asistencia senatorial.

Aunque Bush sorprendió por un estilo agresivo que no había mostrado en debates previos, analistas coincidieron en que el cubano-americano salió mejor librado del embate de Bush, quien ha sido desplazado al quinto sitio a nivel nacional en las últimas encuestas.

Las intervenciones de Ben Carson, el neurocirujano que aparece como puntero en las encuestas, quedaron desdibujadas por el formato del debate, donde cada aspirante disponía de sólo 60 segundos de respuesta. Con su estilo afable y ritmo lento, Carson tuvo pocas intervenciones. Carly Fiorina, al igual que el senador por Texas Ted Cruz, aprovechó el debate para criticar a la candidata demócrata Hillary Clinton, a quien acusó de hipócrita.

“pfp"