Seguidores de Ortega hieren a obispos en Nicaragua
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Seguidores de Ortega hieren a obispos en Nicaragua

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Seguidores de Ortega hieren a obispos en Nicaragua

Los agresores irrumpieron en la Basílica de San Sebastián, donde los eclesiásticos habían llegado a apoyar a manifestantes que se atrincheraron el domingo.

Redacción
10/07/2018
Silvio Báez (derecha), obispo.
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La represión no cesa en Nicaragua y en esta ocasión el blanco fue la Iglesia Católica, cuyos representantes fueron agredidos con piedras, palos y gases lacrimógenos por seguidores del presidente Daniel Ortega, en la ciudad de Diriamba, durante una nueva jornada de violencia que tan sólo el fin de semana cobró la vida de al menos 17 personas.

Los agresores irrumpieron en la Basílica de San Sebastián, donde los eclesiásticos habían llegado a apoyar a un grupo de manifestantes que se atrincheraron el domingo ante el asedio de las fuerzas del régimen.

“No queremos más tranques (bloqueos) de vías, asesinos, mentirosos, gritaron los partidarios del régimen sandinista a la comitiva de religiosos, encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag cuando llegaron a Diriamba.

El nuncio, el cardenal y los obispos llegaron en caravana desde Managua para ayudar a liberar a las personas retenidas en la Basílica, entre ellos médicos voluntarios que habían quedado atrapados desde el domingo en la iglesia tras la violenta incursión.

Los religiosos fueron rodeados por seguidores del régimen, al llegar al templo, en cuyos alrededores había decenas de paramilitares.

“No tenemos ningún arma, el arma aquí es la oración, ellos estaban atacando desde afuera”, declaró un miembro del cuerpo médico que estaba dentro del recinto religioso.

Tras la agresión contra los religiosos, la Conferencia Episcolpal anunció que suspendía el diálogo para resolver la crisis que ya deja unos 250 muertos en casi tres meses de protestas contra el presidente Ortega.

Cuando los sacerdotes lograron abrirse paso entre la multitud para entrar a la iglesia fueron agredidos físicamente por los paramilitares y las turbas sandinistas.

Entre las víctimas de la agresión está el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, así como periodistas nacionales y extranjeros que cubrían la visita.

Báez dijo que “lo que está sufriendo nuestro pueblo es mucho más grave de lo que a mí me pasó” y reiteró que el llamado de la Iglesia es de “un alto a la violencia”. “Tenían preparada una turba para que nos agrediera”, protestó por su parte el padre Edwin Román, quien resultó lesionado en un brazo.

Los fuertes enfrentamientos de antimotines y paramilitares contra manifestantes opositores ocurrieron el domingo en las ciudades de Jinotepe y Diriamba (suroccidente), un día después de que Ortega descartara adelantar las elecciones.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), han responsabilizado al régimen de Ortega por graves violaciones de los derechos humanos.

La CIDH ha señalado “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, lo que el gobierno de Nicaragua rechaza.

El país centroamericano está sumergido en la crisis social y política más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente.