Mundo

Rebeldes aceptan plan humanitario en Alepo; Rusia y Siria aún no lo aprueban: ONU

El asesor humanitario de la ONU dijo que cuentan con la aprobación escrita de los grupos armados de la oposición del este de Alepo y se requiere del apoyo escrito de Rusia y del gobierno de Siria para desplegar la ayuda y evacuar a heridos. 
Reuters
24 noviembre 2016 10:33 Última actualización 24 noviembre 2016 10:33
Alepo, Siria

(Reuters)

GINEBRA.- Los rebeldes sirios cercados en el este de Alepo aceptaron un plan de las Naciones Unidas para recibir ayuda humanitaria y realizar evacuaciones médicas, aunque Rusia y el gobierno sirio aún no entregan su autorización para implementarlo, dijo el asesor humanitario Jan Egeland.

Mientras comienzan a sentirse las primeras temperaturas extremas el invierno boreal, unas 275 mil personas siguen atrapadas en el este de Alepo, hasta donde llegaron las últimas raciones alimenticias de la ONU el 13 de noviembre.

Cientos de camiones están preparados en Turquía y en el oeste de Alepo, bajo control del gobierno, para llevar alimentos y medicinas al sector oriental, pero Naciones Unidas necesita 72 horas una vez que tenga todas las aprobaciones para preparar una "operación grande, compleja y peligrosa", señaló Egeland.

"En principio tenemos ya la aprobación escrita de los grupos armados de la oposición del este de Alepo", dijo a los periodistas, especificando que se refería a los rebeldes con los que tiene contacto la ONU, que no incluyen a los militantes del Frente Nusra.

"Tenemos también el apoyo verbal de la Federación Rusa a nuestro plan de cuatro puntos. Necesitamos apoyo escrito e incondicional también de Rusia y estamos esperando aún la respuesta del gobierno de Siria", agregó.

Egeland espera que el plan, que prevé la rotación de los 30 médicos que siguen en el este de Alepo, pueda ser puesto en marcha "en los próximos días".

El cerco y el intenso bombardeo sobre el este de Alepo, agravado por nuevos y frecuentes ataques contra hospitales en la pasada semana, han dejado a los residentes con menos medicinas, alimentos y combustible aún. Las principales potencias mundiales y regionales discutieron la necesidad de proteger las instalaciones médicas, indicó Egeland.

"Queremos intentar poner en marcha un sistema que pueda poner fin a esta terrible situación en la que las instalaciones médicas, las clínicas y los hospitales son atacados una y otra vez", declaró. Estos complejos deberían ser marcados con claridad, ser usados solo con fines civiles y sus localizaciones enviadas "a todos los actores militares implicados en la guerra aérea para evitar más ataques", añadió.