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Protestas en EU, “punta del iceberg” de una sociedad que aún padece el racismo

Las manifestaciones no se transformarán en un movimiento como el de los derechos civiles, pero ponen en evidencia la situación en la que se encuentra el sistema de justicia estadounidense, señalan especialistas.
Roxana González
14 diciembre 2014 21:7 Última actualización 15 diciembre 2014 5:0
El racismo persiste en los Estados Unidos. (Bloomberg)

El racismo persiste en los Estados Unidos. (Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO. Las grandes manifestaciones y disturbios que se han registrado en todo Estados Unidos contra las decisiones de grandes jurados para exonerar a los policías blancos Darren Wilson y Daniel Pantaleo, quienes mataron a los afroamericanos desarmados Michael Brown y Eric Garner durante incidentes en Ferguson y Nueva York, son la “punta del iceberg” de una compleja situación que todavía lacera a la sociedad norteamericana en términos de discriminación, pero que no llegará a convertirse en un movimiento nacional como el que caracterizó la lucha por los derechos civiles durante los años sesenta, coincidieron especialistas consultados por El Financiero.

Para Illiana Rodríguez Santibáñez, profesora e investigadora del Departamento de Estudios Jurídicos y Sociales del Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, aunque las manifestaciones de los últimos días en ciudades como Washington y Nueva York ––el sábado unas 60 mil personas exigieron en Manhattan el despido de Pantaleo, en lo que se considera la mayor protesta ahí desde el fallo a favor del agente, el 3 de diciembre––, pueden influir en las decisiones que políticos o autoridades judiciales tomen en el futuro, no existe todavía un liderazgo claro que permita concretar un movimiento social con posibilidades reales de transformarse en una organización.

No obstante, la experta destaca que como generadoras de opinión pública, las manifestaciones han dejado en evidencia el panorama en que se encuentra la impartición de justicia y la decepción de quienes creyeron que la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca marcaría un hito en la lucha contra el racismo.

Erick Fernández Saldaña, profesor e investigador de la Universidad Iberoamericana, coincidió en señalar que aún cuando las posibilidades de que nazca un movimiento amplio y permanente contra los abusos policiales son pocas, los casos de Garner y Brown adelantan sin duda nuevos problemas internos que enfrentará el presidente Barack Obama en los últimos dos años de su gobierno.

“El movimiento racial en EU es permanente, aunque se ha hecho más latente en los últimos años en distintas regiones y por supuesto que puede influir incluso en las campañas electorales, pero hasta el momento no se aprecia la identidad que tuvo, por ejemplo, la lucha por los derechos civiles”, explicó.

Agregó que las protestas podrían canalizarse a la agenda de los gobernadores estatales o incluso del próximo presidente, como uno de sus objetivos centrales en materia de políticas públicas.

De acuerdo con la revista Der Spiegel, a seis años de que Obama prometiera crear “una unión más perfecta”, más de la tercera parte de los afroamericanos vive en la pobreza.

Según el Centro de Investigación Pew, el ingreso anual de una vivienda blanca era superior en 27 mil dólares al de una negra en 2011; la “isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material”, denunciada por Martin Luther King hace medio siglo, persiste. Uno de cada tres niños afroamericanos nacidos entre 1995 y 2000 creció en un vecindario marcado por la pobreza extrema.