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Programadores palestinos en firmas de Israel, otra estrategia para la paz

Con el tiempo, al contratar a ingenieros palestinos para empresas israelíes, las compañías esperan forjar vínculos entre dos poblaciones profundamente divididas y polarizadas.
Bloomberg
16 marzo 2015 20:17 Última actualización 16 marzo 2015 20:30
Ramallah es una ciudad palestina que atrae programadores de toda la región a su centro tecnológico. (Bloomberg)

Ramallah es una ciudad palestina que atrae programadores de toda la región a su centro tecnológico. (Bloomberg)

El panorama tecnológico de Israel se ha convertido en la envidia de prácticamente todo el planeta.

El pequeño país ha cultivado una nutrida población de programadores y negociadores cuyos inventos atraen gran cantidad de dinero del exterior. Una de las consecuencias de ese éxito es que los salarios han aumentado. Al igual que sus pares de Silicon Valley, los ingenieros de Tel Aviv son muy buscados, lo que obliga a las empresas a disputarse un reducido grupo de elite que exige salarios más altos, acciones y otras ventajas.

Por suerte para los reclutadores empresariales, Israel cuenta con una reserva de personal talentoso y accesible a pocos kilómetros de distancia. Se puede contratar a los programadores del territorio palestino de Cisjordania por menos de la mitad del salario que se le paga a un ingeniero israelí. Lo único que los separa es una frontera que patrullan soldados israelíes, y eso no ha impedido que las subsidiarias en Israel de Microsoft, Cisco Systems e Intel, así como algunas empresas locales, contraten empleados palestinos.

Las compañías de tercerización cuentan con un buen clima de negocios en Ramallah, una ciudad palestina que atrae programadores de toda la región a su centro tecnológico. Mellanox Technologies, una compañía fabricante de equipo de redes, ha aumentado su tercerización a Ramallah un 60 por ciento en los últimos seis meses. La empresa, que tiene sede en Yokneam, Israel, y en Sunnyvale, California, empezó a trabajar con palestinos hace cinco años, en parte debido al menor costo que implica, según Eyal Waldman, el máximo responsable ejecutivo de Mellanox.

Tercerizar en Cisjordania puede ser una decisión financiera acertada para las compañías tecnológicas israelíes. Sin embargo, como los dos pueblos parecen incapaces de llegar a un acuerdo político, es un plan que puede ocasionar problemas en una atmósfera en que algunos productos israelíes son objeto de boicot y la Autoridad Palestina baraja un procesamiento por crímenes de guerra en la Corte Penal Internacional. Por su parte, Israel retiene los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina, lo que profundiza la crisis presupuestaria palestina.

APUESTA A LA PAZ

Además de la ventaja de la mano de obra barata, Waldman dice que hay otra razón por la cual la compañía comenzó con el programa –a pesar del temor inicial de algunos trabajadores- y continúa expandiéndolo. Espera forjar vínculos entre dos poblaciones divididas y polarizadas. “Tenemos que encontrar una forma de que ambos pueblos alcancen la paz”, dice. “Si se puede acercar a las personas, será más fácil llegar a la paz”. Waldman no ha tenido mucha suerte en lo relativo a convencer a otros de adoptar su abordaje. Si bien a menudo se lo consulta al respecto, las dudas en relación con la habilidad de los trabajadores y la política de contrataciones constituyen obstáculos, dice.

A pesar de la proximidad, la colaboración no es fácil. Las reuniones presenciales no son frecuentes debido a que los puestos de control militares hacen que el viaje entre Cisjordania e Israel sea en extremo lento y, en ocasiones, peligroso. En lugar de ello, por lo general los ingenieros colaboran por medio de herramientas online, tales como Cisco WebEx, Google Hangouts o Skype de Microsoft. Algunos palestinos prefieren mantener en reserva su trabajo en compañías israelíes, dado que muchos en Cisjordania lo consideran tabú debido al contexto político, dice Mohamed Hawash, un analista político y profesor de la universidad Birzeit, cerca de Ramallah.

Los empleos también pueden generar resentimiento entre los palestinos, que saben que se les paga mucho menos que a sus pares de Israel y otros países. De todos modos, la tecnología es uno de los pocos sectores florecientes de la economía palestina. El crecimiento del producto interno bruto de Cisjordania se desaceleró a 2,7 por ciento en el tercer trimestre del año pasado, mientras que fue de 9 por ciento en el mismo período de 2013, según cifras de la Oficina Central de Estadísticas palestina, y el desempleo en la región es de 18 por ciento. Los empleados del gobierno, que representan más de la décima parte de la fuerza laboral, sólo han cobrado el 60 por ciento de su salario desde enero debido a la falta de ingresos por impuestos. Las exportaciones, incluida la tecnología, aumentan, pero aún son mucho menores que las importaciones, que las triplican.

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Cisco System subcontrata ingenieros palestinos. (Bloomberg)


ZANJAR EL ABISMO

“Los palestinos trabajan en varios sectores de la economía israelí”, dice Hawash. “Hay empleados que atraviesan los puestos de control de forma habitual y no lo ocultan. Algunos hasta se sienten orgullosos de trabajar en Israel”.

En cierto sentido, la actividad empresarial contribuye a zanjar el abismo entre viejos enemigos. La colaboración transnacional es conveniente para ambos grupos en el plano económico, y a pesar de la inestabilidad geopolítica, es probable que Israel sea el cliente más lógico de la tercerización palestina, sobre todo porque son vecinos.

Nos gustaría ver más interés en Palestina, si bien es evidente que, dada nuestra imagen, no es una tarea fácil”, dice Tareq Maayah, máximo responsable ejecutivo de una compañía de tercerización palestina llamada Exalt Technologies. “Palestina no figura en el mapa en provisión de servicios de software”.

Exalt da empleo a 85 personas, en su mayor parte egresados de universidades palestinas como Birzeit. Todo su trabajo se exporta, dado que Exalt no tiene clientes locales. La mayoría de sus clientes consiste en empresas israelíes o multinacionales que operan en el país, como Cisco. Maayah aspira a duplicar o triplicar el personal de Exalt en los próximos años y cuenta con un mayor desarrollo de la tecnología israelí para que prospere su empresa.

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Microsoft (Bloomberg)


INTEGRACIÓN 'REAL'

Otra compañía de tercerización en Ramallah, llamada ASAL Technologies, trabaja para Microsoft, Cisco e Intel, según el sitio web de la empresa. ASAL, que se negó a hacer declaraciones, también trabaja para firmas israelíes, entre ellas Porticor, que proporciona servicios de seguridad en la nube, y LivePerson, que produce software de chat para representantes de servicio al cliente.

LivePerson, que lleva cuatro años trabajando con ASAL, tiene cinco ingenieros en Ramallah que contribuyen a las tareas de investigación y desarrollo de LivePerson Labs. La relación, que comprende visitas mensuales de los empleados a la oficina de LivePerson en Raanana, Israel, está cambiando la forma en que muchos de los 450 israelíes de la compañía ven a los palestinos, según el máximo responsable de tecnología, Eran Vanounou.

Luego de un atentado terrorista del año pasado cerca de la casa del director de Labs, Matan Barak, en Tel Aviv, su par de ASAL en Cisjordania se contactó con rapidez para verificar que él y su familia estuvieran bien.

“Pasa por trabajar juntos y compartir experiencias”, dice Barak.

Es la forma real de integración entre nosotros, no entre políticos...

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Intel (Bloomberg)