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PF ayuda a identificar los restos de 2 connacionales

La cancillería mexicana solicitó la ayuda al ministro agregado de la PF en la embajada en Madrid, para recabar muestras de los familiares de las dos connacionales, Daniela Ayón Razo y Rosa Isela Salas Vázquez.
David Saúl Vela/ Agencias
30 marzo 2015 22:42 Última actualización 31 marzo 2015 5:0
Forenses trabajan en un laboratorio de Pointoise, Francia. (Reuters)

Forenses trabajan en un laboratorio de Pointoise, Francia. (Reuters)

Expertos en genética forense de la Policía Federal se desplazaron a Tampico, Tamaulipas; Guadalupe, Nuevo León y Playa del Carmen, Quintana Roo, para recolectar muestras de ADN que serán usadas en la identificación de los restos de las mexicanas Daniela Ayón Razo y Rosa Isela Salas Vázquez, quienes fallecieron la semana pasada en el vuelo 4U9525 de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses cuando cubría la ruta Barcelona-Düsseldorf.

La cancillería mexicana solicitó la ayuda al ministro agregado de la PF en la embajada en Madrid, a fin de que se recaben muestras de los familiares de las dos connacionales, mientras en Francia se informó que los especialistas ya identificaron 78 muestras biológicas que corresponderían al mismo número de pasajeros y tripulantes de la nave.

En Alemania se reportó que Andreas Lubitz, el copiloto que habría estrellado el Airbus A320 con un total de 150 personas abordo, recibió tratamiento psiquiátrico durante 18 meses, en 2009 se le diagnosticó un “severo episodio depresivo” y exhibía “notables tendencias suicidas”, según la fiscalía de Düsseldorf y el diario Bild. Indicaron que “hace varios años, antes de obtener su licencia de vuelo, el copiloto estuvo en un largo periodo de tratamiento psicoterapéutico con notables tendencias suicidas”.

Según Tagesspiegel, al parecer Lubitz visitó un hospital en Düsseldorf varias veces entre febrero y marzo; aunque los detalles no se han difundido, habría sido atendido por sus problemas de visión, que incluían una retina desprendida.

Ayer, la Clínica Universitaria de la ciudad entregó a los investigadores sus expedientes médicos. Ralf Herrenbruek, vocero de la fiscalía, indicó que aún es necesario determinar las “intenciones” de Lubitz y la “confesión de un crimen”, pues se desconocen las “circunstancias especiales en su ambiente inmediato personal, familiar y laboral que podrían proporcionar una referencia confiable sobre un posible motivo”.

En Francia, Patrick Touron, vicedirector de averiguaciones criminales, expuso que de 400 a 600 partes de los cuerpos de las víctimas son analizadas en un laboratorio instalado en el pueblo de Seynes, donde trabaja un equipo de 50 forenses, dentistas y expertos en identificación.
Una vez que las muestras de ADN son tomadas, se envían a otro laboratorio cerca de París, donde son comparadas con muestras de los familiares.

“En catástrofes, normalmente 90 por ciento de las identificaciones se efectúa mediante registros dentales”, aseveró, pero en este caso el porcentaje sería mayor, considerando que no se ha encontrado ningún cuerpo intacto y que el avión se estrelló a 700 kilómetros por hora, provocando la muerte inmediata de sus ocupantes.

El fiscal Brice Robin explicó que se construye una carretera de acceso a la zona, para permitir que vehículos todoterreno remuevan los mayores restos del A320 y ayuden a trasladar los cuerpos, que han sido izados por helicópteros. “Tenemos laderas de 40 a 60 grados, caída de rocas y terreno inestable”, detalló Touron. La segunda caja negra, con los datos técnicos del vuelo, no ha sido encontrada.