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Pese a violencia y calor, afganos votan en segunda vuelta presidencial

Cálculos iniciales muestran que más de siete millones de afganos depositaron su voto, casi la misma cifra que en la primera ronda del 5 de abril. La cantidad equivale a una afluencia electoral de 60% entre los 12 millones de votantes inscritos en Afganistán.
Associated Press
14 junio 2014 13:36 Última actualización 14 junio 2014 13:39
comicios en Afganistán, reuters

La Casa Blanca elogió a los electores afganos por su "valor y determinación" en la segunda vuelta electoral. (Reuters)

KABUL.- Los afganos desafiaron este sábado las amenazas de violencia y el calor abrasador para acudir a las urnas en la segunda vuelta presidencial, que podría constituir la primera transición pacífica del poder en el país, un avance importante hacia la democracia en medio del retiro de las fuerzas extranjeras de combate.

Entre los retos que enfrentará el futuro gobernante figuran una mejora de los vínculos con Occidente y el combate a la corrupción mientras enfrenta una poderosa insurgencia del Talibán y una reducción de la asistencia internacional.

La votación fue pacífica en lo general a pesar de andanadas de cohetes y otros ataques diseminados con resultado de 46 personas muertas, según el ministro del Interior, Mohammad Umar Daudzai.

El presidente de la Comisión Electoral Independiente, Ahmad Yusuf Nuristani, dijo que los cálculos iniciales muestran que más de siete millones de afganos depositaron su voto, casi la misma cifra que en la primera ronda del 5 de abril. La cantidad equivale a una afluencia electoral de 60% entre los 12 millones de votantes inscritos en Afganistán.

Abdulá Abdulá, que obtuvo la cifra más alta de votos en la primera ronda, con 45%, se enfrenta a Ashraf Ghani Ahmadzai, exfuncionario del Banco Mundial y exministro de Finanzas. Ninguno captó la mayoría necesaria para alzarse con el triunfo en la primera vuelta, pero el resultado se volvió impredecible porque los candidatos eliminados ofrecieron su apoyo a los dos contrincantes finalistas.

Ambos candidatos tienen más diferencias de personalidad que de política.

Los dos se han comprometido a firmar un pacto de seguridad con Estados Unidos cuya concreción que se ha demorado muchísimo. Este acuerdo permitiría la permanencia de unos 10 mil soldados estadounidenses en el país por dos años más a fin de que efectúen operaciones antiterroristas y continúen adiestrando y asesorando al ejército y a la policía afgana, ambos mal preparados. Además ambos se comprometieron a luchar por la paz y combatir la corrupción.

Sin embargo, la diferencia de sus antecedentes étnicos pone de relieve las fisuras tribales en este país de 30 millones de habitantes que está devastado por décadas de guerra.

La Casa Blanca elogió a los electores afganos por su "valor y determinación" en la segunda vuelta electoral.

"Estas elecciones son un paso importante en la senda democrática de Afganistán", dijo la Casa Blanca en un comunicado. "Esperamos trabajar con el próximo gobierno que haya elegido el pueblo afgano", agregó.