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Victoria histórica de Podemos en Barcelona

Los populares perderán la alcaldía de Madrid, si fructifica la negociación entre Carmena y el PSOE; el oficialismo sólo podría gobernar en las regiones al pactar con Ciudadanos.
Reuters
24 mayo 2015 15:18 Última actualización 25 mayo 2015 0:24
Ada Colau, de Barcelona en Comú, celebra en Sant Andreu. (Reuters)

Ada Colau, de Barcelona en Comú, celebra en Sant Andreu. (Reuters)

MADRID.- España amaneció con un inédito panorama político que confirma el fin del bipartidismo de populares y socialistas, después de que en las elecciones municipales y autonómicas Ada Colau, candidata de la plataforma apoyada por Podemos e Iniciativa per Catalunya Verts, ganó la alcaldía de Barcelona; el PP se mantiene como el instituto más votado, pero sólo con 26.7 por ciento y perdería los ayuntamientos de Madrid, Valencia y Valladolid, si pactan el PSOE y otras fuerzas de izquierda.

De acuerdo con los primeros análisis de la votación, se trata de la peor derrota para el oficialismo, que disfruta mayoría absoluta a nivel nacional, en 24 años; de hecho, indicó el diario El País, la derecha está en riesgo de perder todas las mayorías y sólo podría gobernar en las comunidades autónomas de Castilla y León, La Rioja y Murcia de negociar con Ciudadanos. Acuerdos de la izquierda pueden llevar a un vuelco en las regiones de Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Valencia, Extremadura y Madrid.

Una tasa de desempleo de 23 por ciento, similar a la de los peores momentos que siguieron a la incorporación al bloqueo europeo en los años ochenta, así como los duros planes de austeridad por la crisis de 2008 y los constantes escándalos de corrupción, se reflejaron en la victoria de Colau, quien dirigió el movimiento contra los deshaucios y superó a los conservadores separatistas de Convergencia i Unió, que gobernaban Barcelona en minoría con Xavier Trías. En el barrio de Sant Andreu, Colau afirmó que “teníamos una oportunidad histórica y la hemos aprovechado”, luego de recalcar que “ha sido la victoria de David contra Goliat”. Su resultado, además, amenaza a la hegemonía de CiU de cara a las autonómicas catalanas del 27 de septiembre.

Con 96 por ciento de los sufragios escrutado, Esperanza Aguirre, la gran apuesta del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sacaba 20 mil votos de ventaja sobre Manuela Carmena, apoyada por Podemos. Sin embargo, la ley establece que en los ayuntamientos si nadie tiene mayoría absoluta deberá gobernar la lista con más votos de la ciudadanía, por lo que una alianza entre Carmena y su rival del PSOE, Antonio Carmona, podría añadir un duro golpe a los populares, que así quedarían en minoría en las dos mayores urbes del país.

Al comparecer ante los medios, desencajada por el fantasma de una coalición que la deje fuera, Aguirre dijo que son “el partido más votado”, aunque sólo logró 21 concejales frente a los veinte de Carmena, lo que representa una pérdida de diez respecto a 2011, al tiempo que su contendiente por Ahora Madrid no ocultó su alegría por el veredicto de las urnas y subrayó que “ha ganado una mayoría por el cambio”, por lo que no gobernará ningún partido, sino “la ciudadanía”.

La suma de los votos de PP y PSOE apenas llegó a 51 por ciento, cuando usualmente tocaba 80 por ciento y en la última elección, en 2011, fue de 65.3 por ciento; la participación en las urnas de los 35 millones de electores ascendió a 64.7 por ciento, un punto menos que en 2011.

De su lado, Ciudadanos obtuvo 6.45 por ciento de los votos en las municipales ––de los cuatro partidos principales fue el que presentó menos candidaturas–– y si bien se convierte en un posible salvavidas del PP en las autonomías, incumplió las expectativas en lugares como Madrid, por la polarización entre el oficialismo y la izquierda. Tampoco fue decisivo en la alcaldía de Valencia. A su vez, Izquierda Unida cayó a 4.78 del total en los comicios por los ayuntamientos.

“El panorama ha cambiado completamente. El oligopolio tradicional desaparecerá”, opinó el experto español Carlos Puente Martín, al destacar que los planes reeleccionistas de Rajoy para fin de año (la votación general sería convocada para noviembre) pueden verse alterados por un resultado que también tendrá impacto a escala europea. “Estamos en una encrucijada donde no está claro que pasará en Europa en los próximos cinco años. Podemos decir que habrá un flujo continuo de nuevos partidos que llegará con fuerza”, comentó el periodista Mark Bergfeld a RT.

“Es una severa derrota para el PP. El factor miedo no entró en juego y la gente votó por Podemos y Ciudadanos”, resumió José Pablo Ferrandiz, vicepresidente de la encuestadora Metroscopía, quien apuntó que el desenlace anuncia una nueva época que será caracterizada por los pactos.