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Papa se une a alegría por beatificación del "cura gaucho" argentino

10 febrero 2014 4:6 Última actualización 15 septiembre 2013 10:53

 [Durante el rezo del Angelus dominical, el pontífice se refirió al nuevo beato tanto en italiano como en español / Reuters]  


Notimex

Ciudad del Vaticano.- El Papa Francisco envió hoy un saludo especial a Argentina por la beatificación de José Gabriel Brochero, el "cura gaucho" que en el siglo XIX expandió el catolicismo por el centro de su país a lomo de mula.

Durante el rezo del Angelus dominical, ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice se refirió al nuevo beato tanto en italiano como en español.

Recordó que Brochero, sacerdote de la diócesis de Córdoba, nació en 1840 y murió en 1914. Destacó que "empujado por el amor de Cristo" se dedicó enteramente su grey y buscaba llevar tantos a los ejercicios espirituales.

Sostuvo que al final de su vida estaba ciego y leproso, pero se mostraba lleno de gozo. "¡El gozo del buen pastor!", dijo.

"Deseo unirme a la alegría de la Iglesia en Argentina por la beatificación de este pastor ejemplar, que a lomo de mula recorrió infatigablemente los áridos caminos de su parroquia, buscando, casa por casa, las personas que le habían sido encomendadas para llevarlas a Dios", indicó.

"Pidamos que se multipliquen los sacerdotes que, imitando al cura Brochero, entreguen su vida al servicio de la evangelización, tanto de rodillas ante el crucifijo como dando testimonio por todas partes del amor y la misericordia de Dios", apuntó.

En su discurso, Jorge Mario Bergoglio también reflexionó sobre el tema de la misericordia, que -dijo- "no es sentimentalismo" ni "buenismo" sino que "es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del cáncer que es el pecado, el mal moral y espiritual".

Sostuvo que sólo el amor llena los vacíos y las vorágines negativas que el amor abre en los corazones y en la historia.

Advirtió que el peligro es presumir, ser justos, juzgar a los demás y también a Dios, porque se piensa que él debería castigar a los pecadores y condenarlos a muerte, en vez de perdonar.

"Si en nuestro corazón no existe la misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios, aunque observemos todos los preceptos, porque el amor salva, no la sola práctica de los preceptos", estableció.

Según el Papa, es el amor por Dios y por el prójimo el que da cumplimiento a todos los mandamientos. Y advirtió que si los seres humanos viven la ley del "ojo por ojo, diente por diente", no salen de la espiral del mal.

"El maligno es astuto, nos ilusiona que con nuestra justicia humana podemos salvarnos y salvar al mundo. En realidad sólo la justicia de Dios nos puede salvar", explicó.

"¿Cómo juzga Dios? ¡Dando la vida por nosotros! Ese es el acto supremo de justicia que ha vencido de una vez por todas al príncipe de este mundo y este acto supremo de justicia, es también de misericordia", apuntó.