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Papa Francisco exhorta a priorizar el amor a la familia

Durante su mensaje a los cientos de personas que se congregaron en la multitudinaria mira, el pontífice destacó el papel de la mujer en la familia y pidió a los cientos de miles de fieles que no permitan que en sus hogares falte el amor.
AP
06 julio 2015 14:6 Última actualización 06 julio 2015 14:7
Papa Francisco

El líder de la Iglesia católica durante la homilía celebrada en el parque Samanes, en Guayaquil. (Reuters)

GUAYAQUIL. El Papa Francisco exhortó a los fieles a priorizar el amor por la familia, al amor y el perdón en su primera homilía en el gigantesco parque Samanes, en medio de una multitud profundamente conmovida que aplaudía constantemente.

En ese sitio, el sumo pontífice, tras la lectura de las bodas de Caná, comparó el vino con el amor y pidió a los cientos de miles de fieles que no permitan que en sus hogares falte el amor.

"¿Cuántos de nuestros adolescentes y jóvenes perciben que en sus casas hace rato que ya no lo hay?. ¿Cuánta mujer sola y entristecida se pregunta cuándo el amor se fue, se escurrió de su vida?. ¿Cuántos ancianos se sienten dejados fuera de la fiesta de sus familias, arrinconados y ya sin beber del amor cotidiano?", se preguntó el pontífice.

Destacó el papel de la mujer en la familia e incluso recordó una anécdota de que en alguna ocasión le preguntaron a su propia madre que a cuál de sus cinco hijos quería más. "Y ella dijo: 'como los dedos, si me pinchan este me duele lo mismo que si pinchan este", refirió el Papa mientras tocaba su mano. "Una madre quiere a sus hijos como son", expresó.

La multitud, dividida en 30 bloques, algunos de los cuales lucían a media ocupación, escuchó con profunda devoción a Francisco.

"Lo más lindo, lo más bello y lo más profundo para la familia; está por venir. El mejor de los vinos está en la esperanza de cada persona que se arriesga al amor. En la familia hay que arriesgarse al amor", afirmó Francisco..

Poco antes estuvo en el Santuario de la Divina Misericordia, donde oró con cientos de enfermos oncológicos, ancianos y gente muy pobre con quienes bromeó al ofrecer no cobrar por su bendición.

"Antes de irme, les doy la bendición. No les voy a cobrar nada, pero les pido por favor que recen por mí, ¿me lo prometen?" y la gente respondió al papa con un sonoro ¡Sí!