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Papa Francisco convive con parejas para celebrar San Valentín

El líder de la iglesia católica convivió con 30 mil parejas de novios y les regaló un almohadón pequeño con su firma para que puedan depositar ahí sus anillos, el día de su boda.
Notimex
14 febrero 2014 10:22 Última actualización 14 febrero 2014 11:13
Papa Francisco en audiencia en San Valentín

El Papa Francisco celebró una audiencia con parejas comprometidas. (Reuters)

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco celebró hoy la fiesta de San Valentín junto a 30 mil novios en la Plaza de San Pedro, con quienes bromeó al afirmar que “no existe familia perfecta, marido perfecto, mujer perfecta y ni hablar de (...) suegra perfecta”.

La fiesta incluyó canciones entonadas por un coro góspel, anécdotas y testimonios de parejas de futuros esposos. Los presentes recibieron un regalo especial: cada pareja un pequeño almohadón blanco con la firma del Papa y en el cual podrán colocar sus anillos el día de la boda.

Poco después de las 12:30 horas locales (11:30 GMT), el pontífice llegó hasta la plaza a bordo del papamóvil y desde el atrio de la basílica vaticana respondió las preguntas que les lanzaron tres parejas de diversas nacionalidades.

“Vivir juntos es un arte, un camino paciente, bello y fascinante. No termina cuando se conquistaron el uno al otro. ¡Al contrario, es justo entonces cuando inicia!”, dijo el Papa en italiano.

“Este camino de todos los días tiene reglas que se pueden resumir en tres palabras, que ya dije a las familias, y que ustedes podrían aprender a usar entre ustedes: permiso, gracias, perdón”, añadió.

El pontífice aseguró que el pedir permiso es una “pregunta gentil” necesaria para poder entrar en la vida del otro con respeto y atención.

Reconoció que, a veces, se usan modos pesados “como ciertas botas de montaña” cuando el amor verdadero “no se impone con dureza y agresividad”.

Además afirmó que la cortesía “conserva el amor” en las familias y en un mundo, muchas veces “violento y arrogante”, en el cual se necesita mucha más cortesía.

“El matrimonio es un trabajo de todos los días, un trabajo artesanal, porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a la mujer y ella hacer más hombre a él”, estableció.

“Es bueno que el matrimonio sea sobrio y destaque lo que es realmente importante. Algunos están muy preocupados por los signos externos: el banquete, los trajes. Estas cosas son importantes, pero sólo si indican el verdadero motivo de la alegría: la bendición de Dios”, apuntó.