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Papa Francisco celebrará misa del Jueves Santo en cárcel romana

La sala de prensa del Vaticano, la ceremonia comenzará a las 17:30 hora local en la capilla “Padre Nuestro” de la cárcel romana de Rebibbiay allí el líder de la Iglesia católica lavará los pies no sólo de hombres, sino también de algunas mujeres internas de una cárcel femenina cercana.
Notimex
11 marzo 2015 7:28 Última actualización 11 marzo 2015 7:28
Papa Francisco

El Papa Francisco podría reunirse con víctimas de pederastia clerical en días próximo. (Reuters)

CIUDAD DEL VATICANO. El papa Francisco visitará la cárcel romana de Rebibbia el próximo 2 de abril, donde celebrará la misa del Jueves Santo y llevará a cabo el tradicional rito del lavatorio de los pies.

De acuerdo a la sala de prensa del Vaticano, la ceremonia comenzará a las 17:30 hora local en la capilla “Padre Nuestro” y allí Bergoglio lavará los pies no sólo de hombres, sino también de algunas mujeres internas de una cárcel femenina cercana.

Por tercera vez consecutiva, el pontífice decidió cambiar el lugar de su misa “in coena Domini”, que recuerda la última cena y es una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa.

En los anteriores papados, este rito tenía lugar en la Basílica San Juan de Letrán de Roma.

Francisco decidió llevarlo a centros de detención o de enfermos. En 2013 fue a la cárcel de menores de Casal del Marmol y en 2014 al centro para discapacitados de Don Gnocchi.

En ambas ocasiones, como será también en este 2015, el líder católico optó por realizar el lavado de los pies no sólo a hombres mayores de edad, sino también a mujeres, algunas de las cuales de otras religiones, como la musulmana.

Esto le generó encendidas críticas entre exponentes del llamado “mundo tradicionalista”, compuesto por grupos y asociaciones empeñadas en mantener la liturgia según los cánones del pasado.

Para ellos, el lavatorio debería realizarse sólo a personas que recuerden a los apóstoles, por lo tanto de sexo masculinos.

Pero el papa argentino tiene otra visión: Él lo considera un gesto explícito del amor que debe existir entre los cristianos, especialmente los más necesitados, y no tanto una conmemoración histórica.

Por esa razón, ya desde su tiempo como arzobispo de Buenos Aires celebraba el Jueves Santo en cárceles o instituciones de acogida. Incluso llegó a lavar los pies de bebés recién nacidos.