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Pakistán reactiva pena de muerte tras ataque a escuela

El portavoz del gobierno de Pakistán dijo que en uno o dos días se emitirán las primeras órdenes de ejecución; la moratoria a la pena de muerte se impuso en 2008 y desde entonces sólo se ha llevado a cabo una ejecución.
Reuters
17 diciembre 2014 7:7 Última actualización 17 diciembre 2014 7:13
Pakistán

Este miércoles inició el luto decretado por el gobierno de Pakistán; en la imagen un soldado custodia la escuela. (Reuters)

ISLAMABAD. El primer ministro paquistaní levantó una moratoria sobre la pena de muerte, un día después de que talibanes armados atacaran un colegio y mataran a 132 estudiantes y nueve profesores, informó un portavoz del gobierno.

Pakistán comenzó este miércoles, tres días de luto por las 141 personas muertas en el ataque contra el colegio en la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.

El ataque ha conmocionado al país y puesto presión sobre el gobierno para que haga más para combatir la insurgencia talibán paquistaní. Mucha gente ha pedido en los medios que se restaure la pena de muerte.

"Se decidió que debería levantarse esta moratoria. El primer ministro lo aprobó", dijo el portavoz del gobierno, Mohiuddin Wan, refiriéndose a la aprobación del primer ministro, Nawaz Sharif, de la decisión de un comité ministerial.

"Se emitirán órdenes de ejecución dentro de uno o dos días", dijo.

No dio más detalles sobre quién sería ejecutado bajo esas órdenes.

La moratoria sobre la pena de muerte se impuso en 2008 y desde entonces sólo se ha llevado a cabo una ejecución.

Se cree que hay más de 8 mil presos en el corredor de la muerte en Pakistán, alrededor del 10 por ciento de los cuales están condenados por delitos catalogados como "terrorismo", dijo el grupo de asistencia legal paquistaní Justice Project Pakistan.

El "terrorismo" tiene una definición muy amplia bajo la ley paquistaní. Alrededor de 17 mil  casos de "terrorismo" están pendientes en tribunales especiales.

Justice Project Pakistan emitió este miércoles un informe en el que decía que los condenados por terrorismo a menudo eran torturados para que confesaran o se les negaban abogados, y que las ofensivas recientes no habían detenido los ataques extremistas.