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Obama vs. Republicanos: la batalla por la Suprema Corte de Justicia

El fin de semana falleció Antonin Scalia, juez de la Suprema Corte de Estados Unidos. Ahora, su muerte ha abierto un nuevo frente de batalla entre el presidente Obama y los republicanos, pues su sucesor podría cambiar el balance favorable a los conservadores en el máximo tribunal del país.
Bloomberg
15 febrero 2016 21:36 Última actualización 15 febrero 2016 22:5
Antonin Scalia (abajo, segundo desde la izq.) falleció el sábado 13 de febrero a la edad de 79 años. En la imagen, junto a sus colegas de la Suprema Corte. (Reuters)

Antonin Scalia (abajo, segundo desde la izq.) falleció el sábado 13 de febrero a la edad de 79 años. En la imagen, junto a sus colegas de la Suprema Corte. (Reuters)

La muerte de Antonin Scalia, juez de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, ha abierto un nuevo frente de batalla entre el presidente demócrata Barack Obama y sus rivales republicanos.  

El fallecimiento de Scalia, de postura conservadora, podría llevar a una reconfiguración de la Suprema Corte que impactaría en temas claves en la Unión Americana, incluyendo el control de armas, el financiamiento de las campañas políticas y la protección a los consumidores. Una renovada mayoría podría incluso considerar la ilegalización de la pena de muerte.

Todo esto permite explicar por qué los senadores republicanos pretenden bloquear a Obama para que no pueda designar al sucesor de Scalia durante el último año de su presidencia. 

Con la muerte del juez Antonin Scalia, conservador, y a la espera de designar un sucesor, la Suprema Corte queda así:
Conservadores:
​John Roberts (presidente)
Samuel Alito
​Clarence Thomas
Anthony Kennedy

Liberales: 
​Ruth Bader Ginsburg
Stephen G. Breyer
Sonia Sotomayor
Elena Kagan

Dado que Scalia era el pilar del ala conservadora del máximo tribunal, incluso un sucesor de postura moderada podría inclinar la balanza en una corte propensa a tener resultados ajustados, de cinco contra cuatro votos, en algunos de los temas legales más complicados.

"Creo que va a ser muy, muy malo para los conservadores", consideró Brian Fitzpatrick, antiguo asistente legal de Scalia, quien ahora enseña Leyes en Tennessee. Con un sucesor designado por los demócratas, "no puedes obtener los mismos cinco votos que conseguías antes".

Los demócratas han acumulado reveses legales desde 2006, cuando el juez Samuel Alito reemplazó a la retirada Sandra Day O'Connor. Desde entonces, Alito se ha unido al presidente de la Suprema Corte, John Roberts, y a los jueces Scalia, Clarence Thomas y Anthony Kennedy para echar atrás añejas medidas favorables a los derechos civiles, abriendo el camino a mayores gastos de campaña, la defensa constitucional del derecho a portar armas y la protección de empresas ante demandas.

Si el sucesor de Scalia es designado por los demócratas, el ala liberal podría revertir esas decisiones o al menos limitarlas dependiendo de los casos que lleguen a la corte.

En la última década, los jueces liberales del tribunal han acusado a los conservadores de ser demasiado veloces a la hora de anular antiguos fallos, y ahora podrían estar del otro lado.

"Eso podría darles una pausa", señaló Jeffrey Rosen, presidente del Centro Nacional de la Constitución, una dependencia del Congreso. "Es una cuestión sumamente interesante saber si los demócratas, con una sólida mayoría, querrían anular inmediatamente todas las decisiones que quedaron 5-4 en las cuales ellos fueron minoría". 

Uno de los asuntos más complejos que podrían vivir un vuelco con una corte reconfigurada es el de la pena capital.

Los jueces Stephen G. Breyer y ​Ruth Bader Ginsburg ya han dejado entrever que echarían para abajo la pena capital. La posibilidad de tener cinco votos para declararla inconstitucional podría ser suficiente para que los jueces Kagan y Sonia Sotomayor se unan a la causa, consideró Elena Fitzpatrick.

"No me sorprendería si los otros dos liberales estarían felices de unirse a esa postura y ellos no han salido a pronunciarse aún", señaló.