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Obama recomienda al Congreso eliminar a Cuba de la lista antiterrorista

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama asegura que La Habana ofreció garantías de que no respaldará a organizaciones extremistas en el futuro. 
Agencias
14 abril 2015 21:29 Última actualización 15 abril 2015 5:0
OBAMA Y CASTRO

(AP)

WASHINGTON.- Como se esperaba, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recomendó al Congreso eliminar a Cuba de la lista de países que supuestamente patrocinan al terrorismo internacional, una medida que acelerará los planes para la reapertura de las respectivas embajadas en La Habana y Washington, cerradas en 1961.

En un breve mensaje para notificar al Congreso, el mandatario explicó que su acción se basa en criterios específicos que justifican la remoción de La Habana de la lista del Departamento de Estado, en la que fue añadida en 1982. “El gobierno de Cuba no ha proporcionado apoyo al terrorismo internacional durante los últimos seis meses y dio garantías de que no respaldará actos terroristas en el futuro”, aseveró.

La semana pasada, en el marco de la VII Cumbre de las Américas en Panamá, donde se verificó el primer encuentro formal entre Obama y su par cubano, Raúl Castro, la cancillería recomendó al demócrata remover a La Habana, al concluir que dejó de fomentar actividades extremistas en otros países, algo que el entonces presidente Fidel Castro recalcó desde 1992.

“Las circunstancias han cambiado desde 1982, cuando Cuba fue identificada originalmente como un Estado patrocinador del terrorismo por sus esfuerzos para promover la revolución armada en América Latina”, aseveró John Kerry, secretario de Estado, al comentar la decisión del presidente. Agregó que “nuestro hemisferio y el mundo lucen muy diferentes hoy de lo que fueron hace 33 años”.

En una primera reacción, Josefina Vidal, directora general para EU en la cancillería cubana, dijo que se trata de una “decisión justa” y recordó que Cuba “ha sido víctima de centenares de actos terroristas, que han costado la vida a 3 mil 478 personas y han incapacitado a 2 mil 99”.

Fuentes oficiales en Washington insistieron en que las garantías de Cuba son “de largo alcance y de alto nivel”, lo que facilitará llegar a un acuerdo sobre las embajadas, para el que EU busca que su futuro personal goce de libertad para viajar fuera de La Habana, se modernice el equipo actual de la Sección de Intereses (abierta en 1979) y se incremente el número de funcionarios acreditados. “Todavía no estamos ahí”, dijo uno de los informantes, pero “soy optimista”.

El Capitolio tiene ahora 45 días para aprobar una resolución conjunta que apruebe o bloquee la medida de la Casa Blanca; un funcionario de la administración federal indicó que es improbable que la mayoría republicana en ambas Cámaras reúna los votos suficientes para revocar un veto presidencial, pese al rechazo al acercamiento en general expresado entre otros por los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, precandidatos al Ejecutivo en los comicios de 2016 con raíces familiares en el exilio cubano. Previo al anuncio de ayer, expuso The New York Times, la diputada federal republicana Ileana Ros-Lehtinen recalcó que borrar a La Habana del listado, en el que también figuran Irán, Sudán y Siria, “sería nada menos que un aborto de la justicia surgido de motivaciones políticas sin contacto con la realidad”.

En teoría, uno de los beneficios prácticos para Cuba será abandonar el régimen de sanciones y controles para la exportación de armas y de bienes norteamericanos de uso dual civil-militar; la prohibición de la ayuda económica de Estados Unidos y su veto a los créditos de instituciones financieras internacionales.

No obstante, uno de los funcionarios estadounidenses entrevistados advirtió que “las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro permanecerán vigentes, al igual que la mayoría de las transacciones con Cuba que requieran su autorización”.

DISUASIÓN BANCARIA

La inclusión de Cuba en la lista, asimismo, había disuadido a bancos y otras instituciones de EU y del extranjero de hacer negocios con la isla, lo que impidió a los diplomáticos cubanos en Washington, por ejemplo, abrir cuentas regulares.