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Obama prefiere diplomacia con Irán; Congreso pide más sanciones

01 febrero 2014 6:55 Última actualización 13 noviembre 2013 14:0

  [Irán sostiene que su enriquecimiento de uranio es para producir energía y para investigaciones médicas./Bloomberg] 


 
AP
WASHINGTON— El gobierno de Barack Obama solicitó al Congreso más tiempo para permitir la vía diplomática en las relaciones con Irán, pero enfrenta la enérgica resistencia de legisladores republicanos y demócratas dispuestos a seguir restringiendo la economía iraní y temerosos de ceder terreno en las negociaciones nucleares.
De regreso de una semana de conversaciones en Ginebra sobre la cuestión nuclear y tensas consultas con los nerviosos aliados en el Oriente Medio, el secretario de estado John Kerry se aprestaba a acompañar al vicepresidente Joe Biden para presentar la posición del gobierno ante sus antiguos colegas en el Senado el miércoles para pedirles que aplacen un nuevo paquete de sanciones que tienen en consideración.
Un comité de la Cámara de Representantes, mientras tanto, sostuvo una audiencia para manifestar su frustración con Kerry y el gobierno de Obama que, a su juicio, debería ser más duro con Teherán.
"El régimen iraní no ha interrumpido su programa nuclear", afirmó el representante republicano Ed Royce, titular del comité de asuntos extranjeros de la cámara baja. "¿Por qué deberíamos interrumpir nuestros esfuerzos de sanciones como lo que gobierno presiona al Congreso para que haga?"
El desacuerdo del presidente Obama con muchos en el Congreso gira en torno de tácticas y no de cuestiones sustanciales: ambas partes quieren impedir que Irán alcance la capacidad de producir armas nucleares e incluso los más intransigentes dicen que prefieren la diplomacia a una intervención militar estadounidense.
Casi todos reconocen que Washington y sus socios deberán ofrecer algún alivio a las estrictas medidas que han paralizado la economía iraní a cambio de acciones concretas de Irán.
Pero el plan para lograr lo que ha sido un objetivo central de la política exterior estadounidense durante más de una década está muy politizado. El gobierno ha ofrecido a Irán una oportunidad de recuperar algunos de los miles de millones de dólares en bienes congelados en ultramar si comienza el proceso de retroceso en su plan nuclear, a la vez que insiste en que las restricciones más severas seguirán vigentes hasta que Irán convenza al mundo de que no trata de producir un arsenal nuclear. Algunos legisladores temen que Obama esté avanzando demasiado rápidamente.
Irán sostiene que su enriquecimiento de uranio es para producir energía y para investigaciones médicas y no para algún objetivo militar encubierto. Pero hasta la reciente elección del presidente Hasan Ruhani se negó a hacer concesiones en las conversaciones con las potencias mundiales.
En respuesta a la promesa de flexibilidad de Ruhani, Obama conversó con él telefónicamente en septiembre, en la primera conversación entre líderes de los dos países en más de tres décadas. El acercamiento enfureció a aliados como Israel y Arabia Saudí y provocó escepticismo en muchos legisladores.
"Esta es una decisión en apoyo de la diplomacia y una posible resolución pacífica a esta cuestión", dijo el secretario de la Casa Blanca, Jay Carney, el martes.