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Obama, feliz de no llegar a Cuba en buque de guerra

Barack Obama dijo que le entusiasma ser el primer presidente de Estados Unidos en visitar Cuba en 88 años... sin que me acompañe un buque de guerra. 
Agencias
14 marzo 2016 22:8 Última actualización 15 marzo 2016 5:0
Barack Obama se dijo feliz de viajar a Cuba. (Reuters)

Barack Obama se dijo feliz de viajar a Cuba. (Reuters)

WASHINGTON.- El presidente Barack Obama se mostró orgulloso de ser el primer mandatario estadounidense en viajar a Cuba en los últimos 88 años y celebró, de buen humor, que lo hará sin la compañía de un buque de guerra.

En enero de 1928 el presidente Calvin Coolidge viajó a la isla para asistir a la Sexta Conferencia Anual de Estados Americanos, a bordo del buque de guerra USS Texas tras un viaje de 32 horas para recorrer los 144 kilómetros de distancia entre los dos países.

“Me entusiasma ser el primer presidente de Estados Unidos en visitar Cuba en 88 años... sin que me acompañe un buque de guerra”, dijo Obama en un encuentro con representantes diplomáticos estadounidenses reunidos en el Departamento de Estado. Su comentario desató risas de los embajadores.

En su discurso, afirmó que la diplomacia es el mecanismo para “dar la vuelta a las políticas fracasadas del pasado”.

Manifestó que “es así como hemos empezado un nuevo capítulo de acercamiento con el pueblo cubano”.

“Qué histórico día cuando John (Kerry, el secretario de Estado) reabrió nuestra oficina en La Habana (el año pasado)”, abundó.

El mandatario tiene previsto realizar su visita a la isla el 21 y 22 de marzo, como parte de una gira latinoamericana que incluirá un viaje a Argentina para reunirse con el nuevo presidente Mauricio Macri.

Sin embargo, advirtió que no está dispuesto a dejar pasar violaciones a los derechos humanos en Cuba.

“No nos hacemos ilusiones, sabemos que no va a cambiar de la noche a la mañana, pero una de mis condiciones para viajar era reunirme con los disidentes, como lo hice en Panamá”, explicó.

Según Obama, cada vez más los cubano-estadounidenses, “que inicialmente se mostraron escépticos ante la política”, ahora reconocen que “este tipo de interacción podría traer aparejadas grandes oportunidades y transformaciones políticas y económicas en Cuba”.