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¡Nunca tomar al hijo como rehén!: Papa Francisco a divorciados

Durante su mensaje en la audiencia general de los miércoles, el líder de la Iglesia católica pidió a los padre no pedirles a sus hijos cosas "que ustedes no son capaces de hacer, ¡eso no está bien!"; asimismo señaló que padres y madres deben asumir plenamente su papel en la educación de sus hijos. 
Notimex
20 mayo 2015 8:52 Última actualización 20 mayo 2015 8:53
Papa Francisco

El Papa Francisco al llegar a la plaza de San Pedro. (Reuters)

CIUDAD DEL VATICANO. El Papa Francisco pidió a los padres separados o divorciados abstenerse de tomar como rehenes a sus hijos y evitar hablarles mal a ellos los unos de los otros, aunque “sientan el peso de la situación”.

Francisco hizo estas consideraciones durante una reflexión sobre el papel de la familia con motivo de la audiencia general de los miércoles, que presidió ante varios miles de personas en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

“Si ustedes les dicen a los hijos: subamos esa escalera, y los toman de la mano y los hacen subir, está bien. Pero si les dicen que hagan una cosa que ustedes no son capaces de hacer, ¡eso no está bien! Se necesita un equilibrio muy grande”, estableció.

Constató que en la actualidad no faltan dificultades en la labor de los padres a los cuales les resulta difícil educar a los hijos cuando los ven sólo por las noches, a su regreso cansado del trabajo, “si tienen la fortuna de tenerlo”.

“(Es más) difícil para los padres separados, que sienten el peso de esta situación. Tuvieron dificultades, se separaron y muchas veces el hijo es tomado como rehén: el papá le habla mal de la mamá, la mamá le habla mal del papá”, señaló.

“Así se hace mucho daño. A ustedes les digo: ¡nunca tomar al hijo como rehén! Están separados, la vida les ha dado esta prueba, pero que los hijos no sean los que llevan el peso de esta separación, que no sean usados como rehenes contra el otro cónyuge”, agregó.

Más adelante lamentó que “intelectuales y críticos” hayan “callado” a los padres con la excusa de “defender a los hijos de los daños, verdaderos o presuntos, de la educación familiar”.

Constató que la familia -como institución- ha sido acusada de “autoritarismo que genera conflictos”, provocando una fractura entre ella, la sociedad y la escuela, generando también que los padres se “auto-excluyan” de la educación de los hijos.

“Es hora de que los padres y las madres vuelvan de su exilio, porque se han auto-exiliado de la educación de sus hijos, y de que vuelvan a asumir plenamente su papel educativo. Esto solo lo pueden hacer el amor, la ternura y la paciencia”, estableció.