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Narcotráfico acaba con la discusión de grandes temas en Argentina

La televisión del Grupo Clarín, enfrentado al gobierno, acusando al candidato favorito al gobierno de Buenos Aires, Aníbal Fernández, de ordenar en 2008 el asesinato de tres traficantes de efedrina.
Alejandro Pairone/ Especial 
07 agosto 2015 1:1 Última actualización 07 agosto 2015 5:0
Aníbal Fernández, acusado del asesinato de tres narcotraficantes. (Tomada de Twitter)

Aníbal Fernández, acusado del asesinato de tres narcotraficantes. (Tomada de Twitter)

BUENOS AIRES.- Si un marciano hubiera aterrizado en Buenos Aires la semana pasada, habría tardado días en advertir que estaba en un país inmerso en su proceso electoral. Habría visto un debate civilizado sobre el papel del Estado, la deuda y los alineamientos globales. Pero el domingo la paz voló por los aires y estalló una guerra de acusaciones.

La televisión del Grupo Clarín, enfrentado al gobierno, acusó al jefe de Gabinete y candidato favorito al gobierno de Buenos Aires, Aníbal Fernández, de ordenar en 2008 el asesinato de tres traficantes de efedrina, a fin de controlar el monopolio de la venta ilegal de metanfetaminas a México.

La denuncia se sustentó en el testimonio de un condenado a cadena perpetua en 2010 por los homicidios, y por el de un expolicía y socio de una de las víctimas, a su vez bajo proceso por narcotráfico. Pero el escándalo creció al salir a luz que esta última declaración fue grabada en la casa de la diputada Elisa Carrió, aliada de Mauricio Macri.

El martes la policía arrestó por narcotráfico al yerno de Héctor Toti Flores, lugarteniente de Carrió en Coalición Cívica. Ya había purgado tres condenas por producir y comercializar cocaína. La mesura que distinguió a la campaña se fue por la alcantarilla y la guerra se trasladó al interior de los partidos. Así, Fernández demandó a Clarín y Carrió, pero también acusó de complicidad al presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, con quien compite por la nominación a la gubernatura bonaerense. Carrió, a su vez, acusó a la policía de tomar venganza en su contra, por detener al familiar de su número dos justo antes de las votaciones.