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Éstos son los fundadores de la firma involucrada en 'Los Papeles de Panamá'

Detrás del escándalo por la investigación periodística coordinada por el ICIJ, están dos hombres que crearon la empresa que ayudó a celebridades y líderes mundiales a poner su dinero en paraísos fiscales. Conoce quiénes son Jürgen Mossack y Ramón Fonseca.
Bloomberg
05 abril 2016 17:59 Última actualización 05 abril 2016 20:28
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(Bloomberg)

Desde hace décadas, Jürgen Mossack y Ramón Fonseca han sido los tipos en Panamá que los inversores internacionales buscan para poner su dinero en sitios remotos.

Pero incluso antes de que el mundo supiera sus nombres el pasado domingo –en reportes que muestran que su firma jugó un papel crítico en ayudar a líderes políticos a mover dinero para crear empresas ‘offshore’-los abogados sabían que su lucrativa sociedad había comenzado a deshilacharse.

Durante una entrevista de cuatro horas hecha la semana pasada, Mossack y Fonseca sonaban como dos hombres en retiro: los días de cuerda a empresas fantasmas en masa terminaron; la firma ha estado considerando reducir su franquicia internacional, y Mossack expresaba frustración por cómo las ambiciones políticas de Fonseca estaban ganando una no deseada atención por parte de los reguladores y medios de comunicación.

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'EL HOMBRE DA VINCI'
De los dos, Mossack, un hombre de 68 años descendiente de alemanes, es quien despliega un gran dominio de los elementos básicos de la compañía. Fue él quien llevó la mayor parte de la entrevista en sus oficinas centrales de Panamá. Mientras los dos hombres hablaron esa mañana, eran flanqueados por su director jurídico y dos consultores. En total, la firma emplea a cerca de 500 personas en Panamá y alrededor del mundo.

Si Mossack es el tipo que vive en la realidad, Fonseca, de 63 años, es el autoproclamado soñador; él presume que sus amigos lo han etiquetado como un ‘hombre da Vinci’ por sus intereses en política, derecho, negocios, cartas y filantropía. Ha escrito media docena de novelas en los últimos años y en su juventud consideró convertirse en sacerdote.

Fue durante su época como burócrata en las Naciones Unidas en Ginebra, donde fue rodeado por abogados internacionales, que Fonseca admitió que fue atraído por el misterioso mundo de los negocios ‘offshore’.

“Un día se me ocurrió que yo podría hacer eso también; creé mi pequeña oficina, dejé la ONU y empecé con una secretaria a crear y vender compañías”, declaró. Él se uniría con Mossack poco después.

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FILTRACIONES
Muchos de los detalles de las operaciones de Mossack-Fonseca fueron revelados en una fuga de documentos que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) dio a conocer en una investigación periodística este fin de semana, que reveló cómo líderes mundiales y celebridades han estado barajando miles de millones de dólares a través de bancos y sociedades ficticias. (Bloomberg News no es parte del ICIJ y no estaba al tanto de la filtración cuando se realizó la entrevista el pasado 29 de marzo).

El lunes, Mossack dijo en una entrevista telefónica que la filtración se derivó del hackeo a las computadoras de la compañía y que un detective había sido contratado para investigar. Asimismo, Fonseca declaró al Financial Times que él no esperaba que se levantara un caso legal a partir de estos informes.

Si las nuevas regulaciones están o no a la altura de los estándares de la OCDE, la industria está sintiendo la presión, de acuerdo con Mossack y Fonseca. Una ley implementada en 2011 requiere a sus agentes en Panamá proveer toda la información de sus clientes cuando soliciten nuevas incorporaciones.

Hoy el flujo de los negocios está muy lejos de los años de bonanza, cuando Mossack comentó que él y Fonseca solían mantener un vasto inventario de ‘sociedades inactivas’ en la mano. Al igual que sus pares en Panamá, la compañía está tratando de diversificar su negocio y dirigirse a otras áreas de servicios legales. La filtración de documentos no ayudará en ese esfuerzo. “El gato está fuera de la bolsa, así que ahora tenemos que lidiar con las consecuencias”, reconoció Mossack.