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Ministro de Hacienda de Brasil no renunciará

El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, dijo que la presidenta Dilma Rousseff respalda sus políticas; agregó que su agenda pendiente incluye reformas estructurales y preparar al país para lidiar con una nueva realidad internacional.
Reuters
11 octubre 2015 9:8 Última actualización 11 octubre 2015 9:15
Joachim Levy

(Bloomberg)

LIMA, Perú.- El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, dijo  que la presidenta Dilma Rousseff respalda sus políticas y que pretende permanecer en su cargo el tiempo que sea necesario para poner las cuentas en orden y sacar a la economía de su recesión actual.

Especulaciones en el mercado respecto a que Levy -un economista ortodoxo muy respetado entre los inversores- estaba considerando abandonar el gobierno de Rousseff han alimentado una crisis política y económica que ha debilitado a la moneda local, el real, e impulsado los futuros de las tasas de interés.

"Ella ha manifestado su respaldo con acciones", declaró Levy en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Perú.


"No voy a discutir sobre especulaciones de mercado, sino sobre hechos. No hay duda de que necesitamos ajustar nuestras finanzas", sostuvo.

El economista formado en la Universidad de Chicago dijo que Rousseff está comprometida a tratar de lograr la aprobación de medidas de austeridad en un Congreso hostil.

Agregó que la presidenta respalda sus políticas y está comprometida a alcanzar un superávit presupuestario primario de 0,7 por ciento del producto interno bruto (PIB) el próximo año.

Rousseff, que fue reelecta por un estrecho margen en octubre de 2014, escogió al ejecutivo bancario para que encabezara un equipo económico con la tarea de reparar una serie de errores de política económica incurridos en su primer mandato, que contribuyeron a que la economía cayera en su peor recesión en 25 años.

La división ideológica entre Rousseff, otrora una marxista que creía en la lucha armada contra el capitalismo, y Levy, un ex funcionario del FMI, ha sembrado dudas sobre su capacidad de acordar un plan para rescatar a una economía que no hace mucho era una de las favoritas de Wall Street.

Cuando Levy asumió su cargo en enero fue recibido con beneplácito por los mercados, pero ahora muchos inversores creen que su influencia en el Gobierno está disminuyendo y que no ha logrado convencer a Rousseff de que Brasil necesita adoptar un plan de ajuste fiscal más agresivo.

Legisladores del propio Partido de los Trabajadores de Rousseff han criticado a Levy y llamado a su remoción, pero él asegura que nunca ha considerado renunciar.


"No tengo planes de salir del gobierno. Aún tenemos una larga agenda por cumplir, que incluye reformas estructurales y preparar al país para lidiar con una nueva realidad internacional", explicó.