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Miles de brasileños exigen jucio político contra Dilma

Las manifestaciones se produjeron en un clima de extrema polarización política en el país por la apertura del proceso de juicio político hace dos semanas en el Congreso de los Diputados.
Agencias
14 diciembre 2015 0:33 Última actualización 14 diciembre 2015 5:0
Los inconformes acusaron a la mandataria de sumir al país en crisis. (Reuters)

Los inconformes acusaron a la mandataria de sumir al país en crisis. (Reuters)

BRASILIA.- Decenas de miles de brasileños salieron ayer de nuevo a las calles para exigir un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, aunque la cifra de manifestantes fue menor a la de meses atrás.

Se trata de la cuarta protesta a nivel nacional –convocada en 100 ciudades- para exigir el cese de la mandataria desde que iniciara en enero su segundo mandato, ahora con índices de popularidad en caída y cuyo proceso de “impeachment” (juicio político) ya inició.

Las manifestaciones se produjeron en un clima de extrema polarización política en el país por la apertura del proceso de juicio político hace dos semanas en el Congreso de los Diputados.

La policía no da desde hace meses el estimado del número de participantes en las manifestaciones antigubernamentales, pero la Avenida Paulista de Sao Paulo –corazón del movimiento anti Rousseff- fue un buen termómetro para medir la menor asistencia. Apenas en marzo pasado un millón de personas coparon esta vía y ayer domingo la protesta sólo logró reunir cerca de 80 mil.

En Río de Janeiro la manifestación de miles de personas –los organizadores aseguraron que fueron en torno a 80 mil, aunque el acto fue menos masivo que en ocasiones anteriores- en la Avenida Atlántica del barrio de Copacabana transcurrió sin incidentes y con un ambiente festivo.

Los gritos de “¡Fuera Dilma!” y “¡Fuera PT!” se mezclaron con discursos públicos en los que se culpó a la presidenta y a su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, de haber llevado al país a la actual crisis política y económica.

Muchas personas llevaban muñecos inflables de Lula y Rousseff vestidos de presidiarios y portaban banderas de Brasil, mientras algunos manifestantes lamentaron que, en un día de mucho calor, la gente hubiera optado por ir a la playa en lugar de “luchar por el futuro del país”. Reelecta en octubre del año pasado por un escaso margen de votos, Rousseff vive la peor crisis desde que asumió en 2011 la presidencia de la mayor economía latinoamericana, hasta hace dos años, una de las naciones emergentes más prometedoras.