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Mandela continúa "muy enfermo" e incapaz de hablar

01 febrero 2014 9:43 Última actualización 17 noviembre 2013 12:38

 [Su ex esposa, Winnie Madikizela niega que esté conectado a un respirador artificial.  / Bloomberg] 


 
Notimex
 
Madrid.- A dos meses y medio de haber abandonado el hospital, el expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, continúa muy enfermo y es incapaz de hablar, aunque se comunica con expresiones faciales, reveló su ex esposa Winnie Madikizela-Mandela.
En una entrevista al Sunday Independent publicada este domingo, Winnie Madikizela reconoció que el ícono de la lucha contra el apartheid quedó muy enfermo luego de su última recaída que lo mantuvo hospitalizado hasta septiembre pasado por casi tres meses.
El Premio Nobel de la Paz 1993 fue dado de alta el 1 de septiembre del Medi Clinic Heart Hospital de Pretoria, tras permanecer internado por casi tres meses por una infección pulmonar recurrente, que lo llevó a estar grave por muchos días.
Madikizela-Mandela aseguró que el ex mandatario sudafricano, de 95 años, es incapaz de hablar debido a los tubos que tiene conectados a la boca para expulsar los líquidos que siguen en sus pulmones, pero negó de manera tajante que esté conectado a un respirador artificial.
"No puede hablar... él se comunica con la cara. Pero los médicos nos han dicho que esperan que recupere su voz... He oído hablar de esas tonterías que está en terapia intensiva, pero no es así", afirmó Madikizela-Mandela.
La ex esposa de Mandela indicó que el ex presidente sigue en su casa del exclusivo barrio de Houghton, en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, donde está bajo el cuidado constante de 22 médicos por la neumonía que aún le persiste.
"Sus pulmones permanecen sensibles, es difícil para él. Sigue siendo muy sensible a los gérmenes, por lo que tiene que tener, literalmente, estéril todo. El dormitorio, es como una sala de cuidados intensivos", apuntó Winnie, quien estuvo con Mandela hasta 1996.
Mandela, primer presidente negro de Sudáfrica, ha sufrido de serios problemas pulmonares, vinculados a las secuelas de una tuberculosis que contrajo cuando cumplía condena en la prisión de Robben Island, en la que pasó 18 de los 27 años que estuvo en prisión durante el apartheid.