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Lula vuelve a la campaña de Rousseff a la presidencia de Brasil y tal vez, a la suya

Especialistas señalan que Lula sería mucho más activo en las decisiones de política cotidiana si es que Rousseff gana un segundo mandato.
Reuters
20 octubre 2014 22:26 Última actualización 21 octubre 2014 5:0
BRASIL

Rousseff y Neves compiten por lograr el apoyo de los partidarios de Marina SIlva, la cual quedó fuera de la contienda, para segunda vuelta en Brasil. (Archivo/Reuters)

BELO HORIZONT.- Sigue siendo una de las verdaderas estrellas de la política brasileña y fue presentado el fin de semana como "nuestro eterno presidente" ante miles de personas.

Luiz Inácio Lula da Silva, de 68 años, volvió a la campaña presidencial luego de una breve interrupción, esperando que su carisma y empatía con los pobres sea suficiente como para impulsar una victoria de su sucesora, la actual presidenta Dilma Rousseff, en una reñida elección el domingo.

La manera en que Lula fue presentado en una reunión en Belo Horizonte el sábado también desató, de manera intencional o no, una fascinante trama secundaria: si Lula, quien supervisó un boom económico como presidente entre el 2003 y el 2010, está preparando el terreno para su propio retorno como candidato en el 2018.

Por ahora, sin embargo, el foco está en si el ex líder sindical -al que el presidente estadounidense Barack Obama una vez calificó como "el político más popular sobre la tierra"- puede ayudar a que Rousseff obtenga una victoria, pese a una economía que se desaceleró en forma aguda desde que Lula dejó el poder.

Sondeos recientes han mostrado que Rousseff está cabeza a cabeza con Aécio Neves, del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña, quien está proponiendo más políticas pro empresariales y mano dura para atacar la corrupción que ha afectado al gobernante Partido de los Trabajadores.

Si bien algunos creen que la estrella de Lula se ha apagado un poco en medio de los problemas recientes de Brasil, otros dicen que su apoyo es lo que se necesita para impulsar a Rousseff.

Cerca del 6 por ciento de los votantes continúan indecisos, muestran los sondeos.

Más de la mitad de esos votantes son de la población demográfica más pobre de Brasil, en hogares que ganan menos de 700 dólares por mes, muchos de los cuáles aún consideran a Lula como el único político relevante en sus vidas.

La aparición reciente de Lula, como parte de una gira nacional junto a Rousseff, también ayudó a acallar las preocupaciones de que un breve descanso en la campaña durante la semana pasada podría haber sido el resultado de las tensiones con la actual presidenta, como sugerían numerosos reportes en los medios brasileños.

No había signos de animadversión el sábado.

Lula, quien nació en medio de la extrema pobreza, dijo que votar por Rousseff es la única manera de asegurar que continúen los logros sociales de los últimos años.

El momento en que cosechó más aplausos fue cuando lanzó un ataque a Neves, un ex gobernador estatal y heredero de una dinastía política a la que Lula y Rousseff han calificado repetidamente como una herramienta de la elite.

"Tiene el comportamiento de un hijito de papá que siempre pensó que otros tienen que hacer todo por él, que se cree superior", gritó Lula, mientras era aclamado por la multitud con banderas.

RICOS Y POBRES

Lula continuó con el tema de los ricos versus pobres durante su discurso de 33 minutos, criticando a los banqueros y a los medios, mientras también se burlaba del diario británico The Economist.

"¿Es un nombre chic, o no?", bromeó en relación al reciente apoyo de Neves.

"(Los ricos) están incómodos ahora que los pobres pueden tener cosas", dijo Lula.

La retórica de Lula es particularmente útil para Rousseff, una funcionaria durante gran parte de su vida que nació en una familia privilegiada y siempre luchó para conectarse con las masas.

La diferencia entre ambos estilos provocó nostalgia de muchos seguidores del Partido de los Trabajadores, muchos de los cuales nunca apoyaron completamente a Rousseff y desean abiertamente que Lula fuera el candidato de nuevo en esta vuelta.

"Es viejo pero aún es el mejor, como Mick Jagger", dijo Jonny Guimarães, un profesor universitario de 62 años.

La constitución evita que Lula se postule a un tercer mandato consecutivo en el 2010, por lo que sacó a Rousseff, entonces su jefa de gabinete, desde una relativa oscuridad y la ayudó a ganar las elecciones, alentada por una economía que creció un 7,5 por ciento ese año.

Desde ese momento, el crecimiento registró un promedio menor al 2 por ciento por año, debido en parte a menores precios para las materias primas como el mineral de hierro, pero también por un acercamiento más duro a la toma de decisiones de política monetaria, lo que alejó a muchos inversores.

A cambio, uno de los mayores talentos de Lula como presidente fue que lograba mantener contentos tanto a ricos como a pobres.

Una fuente del círculo cercano a Lula dijo este año que el expresidente buscaría competir por la presidencia en el 2018, asumiendo que su salud continúe siendo buena luego de recuperarse de un cáncer de garganta del que fue diagnosticado poco después de dejar el poder.

La fuente también señaló que Lula sería más activo en las decisiones de política cotidiana si Rousseff gana un segundo mandato.

Rousseff dijo a periodistas la semana pasada que, si Lula compite nuevamente, "seguramente lo ayudaré".