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Líder que no se apellida Castro hereda economía en dificultades

Tras las elecciones, la Asamblea Nacional podría elegir a Miguel Díaz-Canel quien se enfrentará a la tarea de unificar el sistema de doble moneda cubana.

La familia Castro por fin renuncia a la presidencia de Cuba. Seis décadas de liderazgo por parte de Fidel primero y después de Raúl están llegando a su fin conforme el Gobierno comunista recurre a una generación más joven para liderar la isla en medio del reto económico más grave desde las postrimerías de la caída de la Unión Soviética.

El país de 11 millones de personas votó el domingo en las elecciones unipartidistas para que candidatos preseleccionados del partido gobernante ocupen los más de 600 escaños de la Asamblea Nacional. A su vez, los miembros de la asamblea elegirán un reemplazo para el presidente Raúl Castro, de 86 años, que se jubila el 19 de abril. Todas las señales apuntan a que la asamblea designará a Miguel Díaz-Canel, ingeniero de 57 años y actual primer vicepresidente.

"Es importante simbólicamente porque supone pasar el relevo de las figuras históricas lideradas por los Castro a la próxima generación", dijo Ted Piccone, investigador principal de Brookings Institution en Washington. "La gran advertencia es que será un cambio gradual porque Raúl seguirá siendo secretario del Partido Comunista".

La transición marca la primera vez que un político ajeno a la familia dirige el Gobierno desde la revolución cubana de Fidel Castro en 1959. Sin embargo, Raúl Castro seguirá siendo el poder preeminente del partido y se espera que Díaz-Canel continúe la trayectoria económica y política que Cuba ha seguido durante casi 60 años. Esas políticas serán puestas a prueba rápidamente, dijo Piccone.

La economía de la isla atraviesa dificultades tras la caída del apoyo de su principal benefactor, Venezuela, y las difíciles relaciones con Estados Unidos. Los cubanos están cada vez más descontentos con el cuidado de la salud, la educación y las condiciones básicas de vida, los cimientos del contrato social comunista, según Piccone.

"Esto podría ser lo peor desde el período especial", dijo, refiriéndose a la recesión de la década de 1990 cuando Cuba perdió el apoyo de la Unión Soviética. "Díaz-Canel va a heredar una situación muy complicada".

Unificación de monedas

Exministro de Educación superior, Díaz-Canel ascendió por las filas del partido para convertirse en vicepresidente del consejo de ministros en 2013, el rango más alto alcanzado por un político cubano nacido después de la revolución. A medida que se acercaba la jubilación de Castro, el perfil de Díaz-Canel se elevó, sirviendo como el rostro del Gobierno durante los viajes al exterior y como anfitrión de dignatarios extranjeros.

Se enfrentará a la difícil tarea de unificar el sistema de doble moneda cubana, modernizar el sector energético y diversificar una economía de 87 mil millones de dólares que se contrajo en 2016 por primera vez desde mediados de la década de 1990, según cifras oficiales. El año pasado, el huracán Irma dañó los cultivos de azúcar y centrales azucareras.

"Como presidente, esencialmente, será la persona a cargo de ejecutar la política. Pero todavía harán la política en el politburó", el cual permanecerá bajo el control de Castro, dijo William LeoGrande, profesor de gobierno en la Universidad Americana, que sigue la política cubana.

Díaz-Canel se ha apegado al guión del Partido Comunista en los discursos, incluida la cita de Ernesto "Che" Guevara al decir en octubre que "…que no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así, ¡nada!". Eso pareció ser una respuesta al presidente Donald Trump, quien días antes dijo a la ONU que Estados Unidos no levantaría el embargo económico contra Cuba a menos que la isla reformara su sistema político.

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