Mundo

Legisladores europeos aumentan presión sobre Jean-Claude Juncker

El nuevo titular de la CE ayudó a la evasión fiscal en Luxemburgo; firmas como Pepsi, Fiat Chrysler y Apple aprovecharon ventajas del gran ducado. 
Gabriel Moyssen
24 noviembre 2014 21:15 Última actualización 25 noviembre 2014 5:0
Jean-Claude Juncker en 2011, como presidente del Eurogrupo. (Reuters)

Jean-Claude Juncker en 2011, como presidente del Eurogrupo. (Reuters)

Legisladores de oposición en el Parlamento Europeo votarían hoy una moción de confianza contra el nuevo presidente de la Comisión Europea (CE) Jean-Claude Juncker ––quien asumió este mes, en reemplazo de José Manuel Durao Barroso–– ante las denuncias de que alentó la evasión fiscal de unas 300 multinacionales como Amazon, Pepsi, Apple y Fiat Chrysler durante su largo periodo de 19 años como primer ministro de Luxemburgo, mientras a escala continental apoyaba medidas más severas contra ese delito.

La semana pasada, 76 parlamentarios, sobre un total de 751, apoyaron realizar el voto como parte de su presión para que renuncie Juncker, quien también dirigió en paralelo el Ministerio de Finanzas luxemburgués, por su papel en el afianzamiento del paraíso fiscal en el gran ducado europeo, enclavado entre Alemania, Francia y Bélgica, así como el bloqueo de las pesquisas sobre sus irregularidades. Ya en 1997, por ejemplo, Juncker impulsó la aprobación de un Código de Conducta no vinculante para la tributación de empresas, encaminado a frenar la “dañina competencia en materia de impuestos” en la Unión Europea al tiempo que fungía como titular de la presidencia rotativa de la CE, pero sin brindar ayuda a las autoridades supranacionales de Bruselas cuando estas se enfocaron en el complejo sistema fiscal de Luxemburgo.

Más tarde, en 2004, tras la incorporación de los socialdemócratas a su gobierno, Juncker aceptó formar un grupo de trabajo para homologar el sistema con los estándares internacionales, que sin embargo nunca ofreció resultados. Fue sólo hasta después de diciembre, cuando perdió el poder, que el entonces comisionado de competencia de la CE, Joaquín Almunia, recibió información relacionada con 22 acuerdos fiscales sospechosos.

NADA ILEGAL

De acuerdo con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que analizó 28 mil páginas de documentos filtrados en lo que se ha llamado el LuxLeaks, cuyo trabajo fue publicado en medios como Le Monde y Der Spiegel, nada ilegal hubo en los esquemas que el gobierno del expremier conservador ayudó a montar con firmas especializadas como KPMG y PricewaterhouseCoopers ––que se conocían desde hace años, según recordó un ministro alemán que destacó irónicamente la forma en que “artísticamente se ampliaron”, pero su postura es por demás cuestionable en momentos en que la UE atraviesa por una crisis que ha impuesto duras medidas de austeridad a países como España y Grecia, mientras las transnacionales aprovechaban sus convenios con Juncker para pagar impuestos mínimos.

Así, por ejemplo, Almunia abrió averiguaciones, que deberá proseguir Margrethe Verstager, paradójicamente su sucesora en el equipo de Juncker, en torno al acuerdo que Fiat Finance and Trade Ltd, filial de Fiat Chrysler, estableció con Luxemburgo para pagar cada año entre 2012 y 2016 la pequeña suma de 732 mil euros, a partir de un ingreso gravable de 2.3 a 2.8 millones de euros, lo que escapa, apuntó el excomisionado de origen español, a la “realidad económica” y la “lógica financiera”.

Juncker, por su lado, ha contestado que no aceptará las acusaciones; el voto de confianza en el Parlamento, que perderá la fracción minoritaria de la Europa de las Libertades y la Democracia Directa, en la que militan los ultraderechistas del Frente Nacional francés o “euroescépticos” como el Partido Independencia del Reino Unido (UKIP), no obstante, puede socavar el arranque de su gestión, en especial cuando prepara el lanzamiento de un plan para la reactivación económica de la UE.