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Las cenizas de Fidel inician último viaje

El domingo llegarán a su destino final, en Santiago de Cuba. Pernoctaron ayer en el mausoleo con los restos del Che, en Santa Clara.
Corresponsal Vivian Núñez
30 noviembre 2016 21:29 Última actualización 01 diciembre 2016 5:0
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Los restos. Del líder cubano viajan desde La Habana en un jeep militar. (Especial)

Los restos. Del líder cubano viajan desde La Habana en un jeep militar. (Especial)

LA HABANA.- El cortejo fúnebre con las cenizas de Fidel Castro cumplió ayer la primera de las tres jornadas de viaje por buena parte de la isla, reeditando en sentido inverso la misma ruta seguida con sus barbudos en enero de 1959 tras el triunfo en la Sierra Maestra, esta vez sin regreso.

Los restos del líder cubano fueron extraídos en hombros por cuatro jóvenes soldados a las siete y 16 minutos de la mañana de la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, en la Plaza de la Revolución de La Habana, donde estuvieron durante los dos días en que los capitalinos, también en la plaza pero en el Memorial José Martí, desfilaron ininterrumpidamente ante la foto de Castro.

POR LA ÚNICA VÍA

El recorrido del vehículo que transporta un armón con flores blancas donde está ubicada la urna de cedro, cubierta por una bandera cubana y resguardada por otra urna de cristal, concluirá su recorrido el 3 de diciembre en la oriental Santiago de Cuba. En 1959, el viaje de la nombrada Caravana de la Libertad desde esa ciudad hacia la capital duró seis días.

El cortejo transitó por la Carretera Central, la única vía que hace 57 años atravesaba toda la isla y que en la actualidad es poco utilizada, siguiendo exactamente la misma ruta de 1959, pasando por ciudades, poblados y caseríos.

A lo largo de las avenidas y calles se aglomeraron, en dos filas, cubanos de todas las edades, algunos en grupo con sus uniformes escolares con banderitas cubanas, otros recién llegados a la despedida, como un campesino que dejó apresuradamente su sillón y se acercó a la carretera, mientras se quitaba el sombrero.

“Mi mamá me regaló esta ropa para vestirme de Fidel”, dijo un niño pequeño con uniforme verde oliva que no sabía muy bien por qué estaba allí, en tanto una anciana, alejada de los focos de las cámaras, se llevó las manos al pecho y exclamó “Ay, Dios mío”. Cerca, unos jóvenes, tenían escrito en su frente “Yo soy Fidel”.

El cortejo, encabezado por un jeep militar en el que altos oficiales se van turnando durante la ruta, pernoctó en la ciudad de Santa Clara, en el mausoleo donde se encuentran los restos de Ernesto Guevara, para continuar su camino el jueves, en este último viaje de Fidel Castro.