Mundo

Italia se desmarca de participar en bombardeos contra EI

Matteo Renzi se desmarcó de la posibilidad de asumir nuevos compromisos militares más allá de los que ya ha aceptado, que consisten en la participación de tres de sus aviones Tornado en misiones casi cotidianas de identificación de posibles objetivos.
Notimex
30 noviembre 2015 8:24 Última actualización 30 noviembre 2015 8:25
M. Renzi, primer ministro de Italia

M. Renzi, primer ministro de Italia. (Reuters)

ROMA.- Italia rechazó asumir nuevos compromisos militares que incluyan su participación en los ataques aéreos contra al autodenominado Estado Islámico, aunque reconoce la necesidad de crear una “gran coalición” para combatir a ese grupo fundamentalista.

En un encuentro en París el jueves pasado con el presidente francés, Francois Hollande, el primer ministro italiano, Matteo Renzi puso el acento sobre la importancia de una estrategia global, no solamente militar, sino también política en el combate al terrorismo, tras los atentados que causaron 130 muertos en la capital gala el 13 de noviembre.

El primer ministro italiano habló de la necesidad de “un esfuerzo cada vez más inclusivo, con una coalición cada vez más amplia que nos lleve a alcanzar el objetivo que el presidente Hollande ha expresado muy bien: la destrucción del Daesh (Estado Islámico)”.

En la práctica, sin embargo, Renzi se desmarcó de la posibilidad de asumir nuevos compromisos militares más allá de los que Roma ya ha aceptado, que consisten en la participación de tres de sus aviones Tornado en misiones casi cotidianas de identificación de posibles objetivos a atacar (excluido el territorio sirio).

Hollande pidió la sustitución de 100 militares franceses con otros tantos militares italianos en el contingente de “cascos azules” de Naciones Unidas (ONU) en Libano y Renzi aceptó, previa la eventual aprobación del Parlamento.

El jefe de gobierno italiano subrayó que su país ya está “suficientemente” ocupado con cinco mil 700 militares en 25 misiones en 18 países (sobre todo Libano, Irak y Afganistán) y dijo que la guerra se gana no solamente con las armas, sino también con la cultura.

También resaltó la necesidad de potenciar la colaboración entre los servicios de inteligencia de los distintos países europeos para defenderse mejor del Califato.

En rueda de prensa el ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, recordó la tradicional estrategia italiana de los últimos 40 años de mantener una política de amistad hacia el mundo árabe e Irán.

“Si Francia nos pide más estamos en condiciones de ponerlo en el campo”, aseguró sin dar detalles sobre el valor añadido que Italia estaría dispuesta a ofrecer en solidaridad con la nación “hermana”.

La ministra de Defensa, Roberta Pinotti, excluyó la intervención en escenarios donde Italia no está presente, como Siria y una eventual participación italiana en Malí, para aligerar a las tropas francesas, fue desmentida por portavoces del gobierno.

“Es una política sabia: después de tantos daños provocados por decisiones imprudentes la cautela es una obligación”, consideró el ex primer ministro y expresidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, mientras que el exprimer ministro Mario Monti opinó que la línea de Renzi es “sensata”.

En una reunión en Florencia del grupo especial sobre el Mediterráneo y Medio Oriente de la asamblea parlamentaria de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el ministro del Interior, Angelino Alfano, explicó que Italia tiene aun “cicatrices abiertas”.

“Antes de comenzar (con eventuales ataques militares) queremos saber si Siria se convertirá en una Libia bis o si en cambio existe un plan claro para el después”, dijo.

En ese sentido, el analista Marco Ventura recordó que la decisión francesa de atacar al dictador Muamar Gadafi en 2011 afectó los intereses italianos en Libia y desestabilizó el Norte de África y la África subsahariana, además de que dejó libre el campo al Estado Islámico.

Opinó que Italia no está en condiciones de operar en todos los escenarios internacionales con la fuerza de una grande, ni tampoco de una mediana potencia y que sus intereses estratégicos se concentran en el Mediterráneo.

“Nuestra verdadera preocupación, de seguridad y económica, es Libia, no Siria, ni Irak, ni Libano, ni Afganistán”, señaló.